Una ciudad donde conviven turistas y desahuciados

Estreno absoluto de «Ambiente familiar (mínimo dos noches)»

Estaban programados para mayo del Teatro Español y éste ha decidido mantenerla en la programación en su reapertura tras el confinamiento. Hace dos años, Aitana Galán y Jesús Gómez Gutiérrez, comenzaron a escribir el texto y el proceso de creación de «Ambiente familiar (mínimo 2 noches)» y después de algunas lecturas con actores y público, fue publicado por la ADE. Ahora, al poner por fin la obra en pie, «la hemos corregido y hecho algunos cambios», comenta Aitana Galán. Anita, una joven turista europea, se hospeda unos días en la habitación de una casa particular alquilada a través de una plataforma de internet. La vida de sus anfitriones se integra así en la despreocupación alegre de sus días de vacaciones. Este es el punto de partida de esta comedia que transcurre en el Madrid de hoy, donde el sol, las excursiones a lugares emblemáticos y la fiesta de un turismo masivo conviven con una población acuciada por la especulación inmobiliaria y los desahucios. «La obra pone en contraste la vida despreocupada del que llega de visita con la gente que sufre sus problemas a diario. Para el turista, las calles son diversión, un fondo para hacerse fotos –explica Galán–. Quizá no vean a ras de suelo los cuerpos del ejército de excluidos y desahuciados que tienen por hogar esas mismas calles. Ellos no han nacido allí, pero de alguna forma se les ha ido expulsando».

El turismo se ha incrementado, «España es la alegría y la fiesta de Europa, el sol, las tapas... pero la realidad de muchos habitantes es la precariedad laboral, no poder pagar los alquileres y su única posibilidad para salir adelante es alquilar habitaciones. La especulación inmobiliaria es un problema que está alejando a los ciudadanos del centro, dejándolo cada vez más vacío, porque los pisos son carísimos y las ciudades se están quedando como escaparate para el turismo. Se da por hecho que todo el mundo tiene casa y no es verdad, desde la crisis económica, el centro de Madrid es terrorífico, hay quien vive en periferia no sólo física, sino social y cultural bajo y el riesgo del olvido –afirma Galán–. En todas las sociedades hay siempre grupos de gente que se sienten apartados del corpus social y del administrativo, núcleos marginales que se quedan fuera».

En una de estas casas de alquiler por habitaciones es donde se conforma esta «familia peculiar» donde conviven en un ambiente cosmopolita una serie de personajes, cada uno con un pasado. Para la autora, «la obra es una historia de causas dignas y hogares rotos en un país que tiene motivos para no perder el sentido del humor. La dueña fue víctima de la colza; el sobrino, que es quien ha empezado con los alquileres y otros que vienen de lugares difíciles, de distintos países, gente humilde, cada uno con su historia, que por razones diferentes termina aquí formando un Madrid plural con acentos muy distintos, aunque al final somos todos madrileños, aquí cabemos todos. Hemos querido tratarlo de manera afectuosa, sin perder el sentido del humor, porque no es una obra dura, es una comedia –resalta–. El hilo conductor que nos une desde la España del XVII hasta la actual es el uso de humor para tocar los asuntos con ironía, con retranca, algo que nos caracteriza como mediterráneos, sobre todo la gente más humilde.

«Necesitamos el humor y la alegría porque hay que seguir adelante. Y más ahora que estamos en pandemia», concluye.