Un Puente del Pilar sin madrileños en las casas rurales

Provincias limítrofes y establecimientos de la región se resienten por los confinamientos en la Comunidad

Ávila, Palencia, Cáceres... Son muchas las provincias que van a echar de menos a los madrileños durante este Puente del Pilar. Una fecha que las casas rurales tenían marcada en rojo en sus calendarios, con una ocupación del 100% y tras reservar con muchas semanas de antelación. Así habría ocurrido este próximo 12 de octubre... de no ser porque no se pueden traspasar los límites de la Comunidad de Madrid. Las restricciones a la movilidad impuestas por el Gobierno central , que se prolongarán al menos durante una semana más, han provocado que estos establecimientos vayan a afrontar unas pérdidas imprevistas en una época del año clave.

«Todas las reservas se han caído», afirma Miguel, dueño de la casa rural Beatriz en el municipio extremeño de Torrecillas de la Tiesa. Alrededor de un 90% de sus usuarios son madrileños. Es cierto que este verano se había vivido un pequeño «boom». «La gente tenía ganas de moverse», añade. Sin embargo, el final de las vacaciones y los rebrotes que han seguido han cambiado el panorama. «Madrid es nuestro mercado potencial, a apenas dos horas en coche. En general, se ha parado la llegada de clientes en ciudades de más de 100.000 habitantes», apunta.

Ávila es también uno de los destinos más solicitados por los madrileños en sus escapadas. Sin embargo, durante la última semana se han anulado alrededor de un 25% de las reservas, según la Central de Reservas «Casas de Gredos», que dispone de unos 200 alojamientos de turismo rural en la provincia. Hay que apuntar que muchos de los grupos que tenían pensado pasar el Puente no procedían íntegramente de Madrid. En algunos casos, se suma gente de diversas provincias españolas. Sin embargo, basta con que haya un madrileño para que el plan se anule. En el peor de los casos, las cancelaciones van venido precedidas por un positivo tras una prueba PCR. ¿La consecuencia? Mientras en años anteriores las reservas se situaban en un 70%, este Puente del Pilar se quedará aproximadamente en un 30%.

Palencia es otro de los municipios que se va a resentir. Según informaba recientemente el «Diario Palentino», se prevé una ocupación baja en el sur de la provincia en los próximos días. Y, a falta de madrileños, los visitantes cántabros, gallegos y vascos serán los encargados de minimizar el impacto en los ingresos.

Un buen verano

«Iba a venir una familia de Madrid. La mujer quería conocer el pueblo donde se había criado su abuelo. Pero no ha podido ser. Han aplazado la reserva y vendrán cuando puedan salir», afirma a este diario Odette Calvo, presidenta de la Asociación Nacional de Turismo Rural Casas Rurales Amigas. Propietaria de un alojamiento en Peñíscola, Castellón, afirma que este verano ha sido especialmente solícito. «Tuvimos un julio muy bueno y también agosto. En realidad, fueron dos agostos: el mes de septiembre, que suele ser cuando los profesionales de la hostelería cogen sus vacaciones, fue espectacular», explica. Si bien Madrid no es el principal punto de origen de sus clientes, sí que constata las anulaciones que se han producido no solo desde la capital, sino también desde ciudades como Sevilla o Salamanca. Es precisamente en estos momentos complicados cuando habría demanda de casas rurales. «La gente busca espacios amplios y prefiere casas completas, que no tengan que compartir con nadie, para poder ir sin mascarilla», afirma.

Sin embargo, antes que los establecimientos de las provincias limítrofes, son las casas rurales de la propia Comunidad de Madrid las que están sufriendo los mayores daños. El verano en la región estuvo marcado por un turismo de proximidad. «Para hacer cinco horas en coche, ir a la playa, estar rodeados de gente y no disfrutarla, mejor quedarnos cerca de casa, en pueblos pequeños y rodeados de naturaleza». Con ese espíritu, María Serrano, dueña de la Casa de los Portales en el municipio de Garganta de los Montes, acogió a muchos residentes de la capital por espacio de quincenas. Un entorno ideal, tranquilo, en la Sierra Norte de Madrid y a apenas una hora en coche de la ciudad. «Es una zona que te permite respirar, sobre todo después de haber estado encerrados durante tanto tiempo», explica María.

Ahora, el escenario es otro. Y la incertidumbre es total. «El otoño y el invierno están en el aire. Nada más aprobarse la semana pasada las restricciones, muchas anularon sus reservas. Además, se produjo a las 22:00 horas de un viernes: algunos sí vinieron, otros no se arriesgaban por si luego no les dejaban entrar de nuevo en Madrid. El miedo esta ahí: es imposible a día de hoy hacer previsiones», concluye la propietaria de la Casa de los Portales.