Un concierto inolvidable en el hospital de mayores

El Hospital de Cuidados Laguna recibe al grupo Hakuna, que animó a pacientes tanto de cuidados paliativos como de coronavirus

Momento de la actuación del grupo Hakuna en el patio del Hospital de Cuidados Laguna
Momento de la actuación del grupo Hakuna en el patio del Hospital de Cuidados LagunaHospital de Cuidados Laguna

El patio central del Hospital de Cuidados Laguna fue este pasado viernes un improvisado auditorio. Con todas las medidas de seguridad pertinentes: para empezar, al aire libre; con las butacas separadas por una distancia de dos metros; el gel hidroalcólico omnipresente... Aquellos que no lo pudieron disfrutar a ras de suelo, lo hicieron desde sus habitaciones, con las ventanas abiertas. Y entre los espectadores, también pacientes con Covid. Alguno, no pudo evitar inmortalizar el momento con su móvil. “Ver a tantos jóvenes con esa alegría y cantando fue muy emotivo”, afirma Mariela Bonin, responsable Voluntariado del Hospital de Cuidados Laguna, en la capital.

Los jóvenes a los que se refiere Bonin son los componentes de Hakuna, grupo musical de inspiración cristiana fundado por el sacerdote José Pedro Manglano, con varios discos en su haber y presencia en Spotify. Diego Poveda, uno de sus componentes, estudia en la Universidad Politécnica de Madrid. “Ha sido una experiencia única que nos ha permitido sumar vida a esas personas que nos han cuidado tanto siempre y también a pacientes enfermos y con coronavirus. Están en sus habitaciones sin poder salir y han podido asomarse y animarse un poco en esta tarde”, explicaba Diego.

Una de las afortunadas, presente en el patio de butacas, fue Desi, de 70 años. “Me encanta la música pero me gusta mucho más ver caras jóvenes y sonrientes que se preocupan por nosotros y vienen aquí esta tarde a animarnos”, aseguraba.

Muchos hijos, hijas, nietos, nietas, acompañan a sus familiares en el centro durante sus últimos días, debido a que algunos son pacientes del Hospital de Paliativos. “Aquí hay muchas personas que, probablemente, el mes que viene no estén. Darles un poco más de vida, de alegría en estos momentos difíciles, animarles, nos parece algo increíble”, decía Teresa Rosillo, estudiante de Farmacia en la Complutense y coordinadora del Grupo Hakuna para este voluntariado. “En realidad es mucho más lo que nos dan, lo que nos enseñan. Con su edad, sus circunstancias, están felices, cantando, dando palmas y eso es impresionante. Por eso en Hakuna lo llamamos “compartiriado”, nosotros no damos nada, compartimos. Nosotros también recibimos”, añadía.

Mari Carmen, cuya madre se encuentra en estado crítico, fue una de las que se sintió recompensada con la visita de Hakuna. "Me parece fantástico que la gente joven se implique en actividades de voluntariado, para ellos es una satisfacción enorme. Hay personas mayores, familiares, y para ellos es un acto de entrega de su “saber hacer”, decía. Un acto de generosidad que no ha hecho sino enriquecer su experiencia en el Centro Laguna. “Llevo aquí un mes, con gente muy cariñosa que nos atiende muy bien… no he notado que me haga falta nada especial, mis hijos y mis nietos se han encontrado a gusto. Pero entiendo que otras familias puedan necesitarlo. Aquí hay biblioteca, hay varios jardines y terrazas, cafetería… Pero hay personas que necesitan una ilusión”.

Debido a la situación de alerta sanitaria, a día de hoy, los mayores reciben dos visitas a la semana, mientras que los pacientes del hospital de Paliativos pueden estar acompañados por un familiar. Así, estos eventos les ayudan a salir del contexto de enfermedad por el que atraviesan. “Ahora está mejor, pero el confinamiento ha sido duro y los mayores agradecen ver caras jóvenes. Amparo ha venido absolutamente feliz, con una sonrisa, ingresó antes del confinamiento y estaba muy triste. Cuando la habéis traído, no la había visto así jamás”, dice Blanca, enfermera de la Fundación Vianorte-Laguna.

María José se encuentra acompañada por su hermano, cuidando ambos de su madre en cuidados paliativos. Pudo disfrutar del concierto desde la habitación a través de las ventanas. “Me pareció estupendo, a los chicos se les notaba con mucha vida, mucha alegría, ofreciendo el tiempo que tenían y con mucho cariño al cantar. Yo miraba a la gente y estaba disfrutando mucho. No bajé con mi madre porque estaba dormida, pero si no, me hubiera encantado ir con ella al patio de butacas. Aunque desde la habitación se oía fenomenal con los micros”, destaca.

Marianela Bonin, responsable de Voluntariado del hospital, asegura que “vinieron 16, pero querían venir 50 y por las circunstancias de pandemia, tuvimos que reducir el número de participantes”. Para Bonin, Hakuna es buen ejemplo del compromiso de los jóvenes... digan lo que digan. “No se puede generalizar. Estamos oyendo hablar de jóvenes irresponsables durante la pandemia. Pero lo que hemos visto aquí es otra realidad: jóvenes ilusionados, con ganas de interactuar con los mayores, quererles, cuidarles y transmitirles su alegría…”, afirma. “He visto jóvenes que con esta iniciativa quieren decirles a los mayores que no están solos, que les valoran”, concluye.