Magia para todos en la Gran Vía

«1, 2, 3… ¡Magia!», es un espectáculo en el que a los niños se les permite interactuar

Pequeño Teatro Gran VíaPequeño Teatro Gran VíaPequeño Teatro Gran Vía

El telón vuelve a subir y «1, 2, 3... ¡Magia!», de Javi Rufo, aparece de nuevo en el escenario del Pequeño Teatro Gran Vía de Madrid. Eso sí, con mascarillas y distancias, pero también con un espectáculo renovado. Inaugura así su quinta temporada, tras el parón, el joven mago Premio Nacional de Magia 2019 en Manipulación y Magia familiar. Un paréntesis que, especialmente en las artes escénicas, ha hecho estragos. «Para mí fue muy duro, aunque los quince primeros días me dieron para crear una nueva rutina que ahora estoy presentando a concursos. Luego, perdí totalmente las ganas y la dejé. Al cancelar todos los eventos decidí dar la espalda al mundo y desaparecer para estar con mi familia y amigos. Dejé la magia por completo, la parte personal y la creativa de pensar nuevos números, desapareció la inspiración. El punto de inflexión lo marcó a primeros de agosto una actuación en Aranjuez con “1, 2, 3… ¡Magia!”, algo se despertó otra vez en mí con una energía increíble y a partir de ahí no he parado de crear cosas nuevas, de revolucionar todo», declara Rufo, que cree que a veces es necesario ese desierto creativo. «Todo artista necesita descansar la mente, dejarla en blanco, olvidarse de todo y despejarse, porque luego lo retomas con más ganas e ilusión y eso es más efectivo».

El mago presenta un espectáculo renovado. «Sigue teniendo la misma base y energía, aunque he incorporado novedades. Este proceso, incluso el parón, me ha hecho madurar y crecer y eso se transmite encima del escenario. Aunque ahora todo es más complicado –prosigue–, he aprendido a ver lo importante que es hacer magia para la gente. Las personas que vienen al teatro te dan las gracias, hartos de política y de la situación, comentan que este momento es impagable, esa libertad que genera la risa, la ilusión de descubrir cosas nuevas, de encontrarse en el teatro, en el mundo del arte y de la magia, lo transmiten ahora más efusivamente que antes de la pandemia», asegura. La clave sigue siendo interactuar con niños y padres, aunque ahora cuidando más las distancias. «Hubo un momento en el que pensé que la distancia mataría la magia, pero nos hemos dado cuenta que sólo es fundamental una cercanía aparente, no el “toca todo” y “comprueba todo”. Los niños suben al escenario con mascarilla y untados con gel y seguimos interactuando con ellos porque esa es la base del espectáculo y es factible hacerlo con seguridad», asegura.

«Las familias vienen con normalidad, muchos piensan que esto hay que naturalizarlo, que no queda más remedio que convivir teniendo muchísimo cuidado, porque no hay ciencia ni educación que pueda explicarle a un niño que tiene que quedarse encerrado un año en casa –afirma Rufo–, eso es muy perjudicial, incluso para su salud mental en el futuro». Está comprobado que en el teatro no hay contagios porque se están tomando muy en serio las medidas de seguridad. «O nos lo asumimos todos así o esto va a ir cada día peor». Por otro lado, «vivir la magia en familia es bonito porque es de las pocas cosas que disfrutan con la misma energía niños, padres y abuelos, y ahora que todo son restricciones y limitaciones de movilidad, es una experiencia indescriptible –asegura–, que además va más allá del teatro».

Los niños pueden acceder desde casa a un área secreta en su web donde pueden encontrar un vídeo con el que aprender magia y hacer manualidades y seguir interactuando con Rufo. Qué pena que no haya un truco para hacer desaparecer a este dichoso virus. «Eso sería lo más bonito, pero cada vez que nos hacen a un mago esa pregunta queremos dejar la profesión», concluye.