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Ayuso relega a Vox a la irrelevancia

Papelón del PSOE: Lobato avisa de que no hablará de Cataluña, pero Ayuso le replica que «el odio al español lo pagamos desde Madrid»

MADRID.-Ayuso lamenta la expulsión de Nicolás Redondo del PSOE: "Luchaba por la libertad y la paz en España"
Díaz Ayuso, en el pleno de la AsambleaEuropa Press

De «socio preferente» a socio irrelevante. Los 11 escaños de Vox ya no son determinantes para que el Gobierno de Díaz Ayuso pueda sacar adelante su proyecto político en la Asamblea de Madrid con las nuevas reglas del juego que determinaron las urnas el 28-M. Eso se lo quiso dejar claro la presidenta autonómica desde el minuto uno a su portavoz, Rocío Monasterio, en el arranque del primer pleno de la legislatura: «Ya no pueden bloquear iniciativas (...) No nos podrá bloquear los Presupuestos o los desarrollos urbanísticos en el Ayuntamiento de Madrid», recalcó. Los de Rocío Monasterio querían que Ayuso apoyara una iniciativa que habían registrado en la Cámara para rebajar en medio punto el tramo autonómico del IRPF con la idea de que «devuelva a las familias y a las empresas los ingresos extra que está recaudando la Comunidad de Madrid en impuestos», una iniciativa que también es una promesa electoral de Díaz Ayuso. Pero ya no es Vox quien condiciona y puede marcar el calendario de una nueva bajada presupuestaria. «Llevamos siete años bajando tributos, pero se hace cuando es posible», sentenció. Aunque sí encontró un punto de coincidencia cuando Monasterio sacó a relucir el «daño a España y deterioro institucional» que se está produciendo desde el Gobierno central.

El portavoz socialista, Juan Lobato, no estaba dispuesto a hablar de este asunto. Y más después de que el Grupo Popular haya registrado en la Asamblea varias iniciativas contra la Ley de Amnistía y otra que tiene por objetivo que el Pleno reconozca que España es una nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley con la que pretende que cada grupo parlamentario se retrate. «Tiene que decidir si se va a dedicar a poner ese coraje para hacer que Madrid avance o si se va a dedicar al numerito permanente con Cataluña, Puigdemont, ETA, un Madrid sin socialismo, sin feminismo, sin ecologismo (...) Si opta por los numeritos, haremos una oposición frontal», avisó Lobato.

El asunto coloca al PSOE en una situación incómoda. Ayuso defendió que en Madrid no existe una desconexión con lo que ocurre en el resto de España, sino más bien todo lo contrario. «Desde la capital de España, desde la Región capital diremos no nacionalismo, no a la xenofobia y no a lo que está sucediendo en Cataluña que, encima, aunque esto es lo menos importante, cuesta aquí también dinero», sentenció.

Ignorando a Lobato, abundó en su discurso: «Le están dando la vuelta a todo lo que está sucediendo, que ya estamos a dos tardes de que Bildu nos llame terroristas. Viendo cómo se ha retorcido el panorama, comprenderá que a mí me preocupa porque todo lo que pasa en Cataluña, todo lo que pasa con los nacionalistas, que no es amor a Cataluña, sino odio al español, lo pagamos desde la Comunidad de Madrid y eso a mí me fastidia».

Por si aún quedaba alguna duda de lo que quería decir, quiso ejemplificar el asunto con varios casos: «Cuando un hombre de Fuenlabrada tiene que buscar un puesto de trabajo en Cataluña, uno de Madrid lo tiene mucho más difícil por tener un apellido español, castellano y sucede también que cuando uno de Extremadura, uno de Parla, uno de Móstoles, se va a trabajar a Cataluña es un charnego y va a ser eternamente una persona de segunda por ser español y no querer renunciar a ello». Y siguió agrandando la factura: «¿Cuánto le va a costar a un madrileño tener que estar viendo cómo en el Congreso de los Diputados se rompe la convivencia?, ¿Qué es lo que se busca con las lenguas cooficiales?, ¿Cuánto nos va a costar llevar esto? Porque imagino que ahora llevarán el aranés, el gallego, a Radio Televisión Española, Televisión Española y el 24 Horas… ¿Cuánto dinero nos va a costar todo esto a los de Madrid? A mí que me lo expliquen».

Ayuso también fue especialmente crítica con la portavoz de Más Madrid, Mónica García, en la sesión de control al Gobierno, con la que protagonizó un bronco debate en la misma línea que la anterior legislatura. El Gobierno regional «está muy verde (...). No tenemos ninguna duda de que van a utilizar esta Cámara y de que van a usar a los madrileños como rehenes de su fanatismo ideológico (...). No vamos a dar los cien días de cortesía a un gobierno que lleva muchos años de retraso», dijo sin contemplaciones. Pero Ayuso entró de lleno a dar la réplica: «las urnas le han puesto la cara colorada (...) Lo va a pasar muy mal. Más aún, la acusó de «utilizar a las mujeres con su feminismo y callar ante casos como el del maltratador que se ha cambiado de sexo gracias a la Ley Trans».