Seguridad

Brigada móvil: así trabajan los «ángeles de la guarda» que protegen el Metro de Madrid

Gracias a la labor de esta unidad de Policía Nacional, la posibilidad de sufrir un delito en el transporte es del 0,000018%

La Policía Nacional en la estación de Atocha de Madrid
La Policía Nacional en la estación de Atocha de MadridCipriano Pastrano

Los «ángeles de la guarda» viajan en el Metro de Madrid y en Cercanías; están en las estaciones autobuses, cuidan de la seguridad de los millones de ciudadanos que cada día utilizan estos medios de transporte...

Son los agentes de la Policía Nacional que integran la Brigada Móvil, unidad de la que se habla muy poco, no es muy mediática, pero que realiza una labor fundamental para la tranquilidad de los madrileños. Su ámbito de actuación son las 302 estaciones de los 294 kilómetros de Metro, en 12 líneas más de tres de tren ligero; las 10 líneas de cercanías, con 90 estaciones; y las 200 líneas de autobús con 5.000 paradas.

Parámetros

Sus resultados son espectaculares y mejoran año tras año, fruto del trabajo diario de sus agentes: la proporción de que un madrileño sufra un delito en el ámbito de su competencia es del 0,000018 %, resultado de dividir el número de viajeros por el número de delitos. Si se comparan las cifras del año pasado con las del 2019, la disminución de los delitos es considerable en 2022 y este año lleva la misma proporción.

Su responsable, el inspector jefe J. A. Sánchez, explica a LA RAZÓN una de las razones de estos resultados. Así, derivan de la creación de una sección de análisis-inteligencia en la que, desde hace algunos años, se introducen los datos de los distintos delitos que se cometen en el ámbito del transporte: hora, lugar, tipo de acción criminal, tipo de víctima, autor o autores si se conocen y otra serie de parámetros que, al final, ofrecen, en tres informes semanales, un mapa en el que se señalan las zonas «rojas» que deben ser sometidas a una mayor vigilancia.

La incidencia delictiva en los mismos, por diversas circunstancias y los momentos en que se produce, han propiciado que la acción preventiva haya dado unos resultados espectaculares que, a la postre, transmiten una mayor seguridad a los ciudadanos.

La Policía Nacional, y lo ha podido comprobar quien firma este reportaje durante un reciente paso por la Estación Sur de Autobuses para recoger a un familiar, se ha convertido en referencia de los miles de pasajeros que utilizan estas instalaciones, no sólo para comunicarles incidencias sino para que les sirvan de guías en aquel enjambre de taquillas y dársenas.

Los agentes realizan una labor que no es fácil y en la que se tienen que adaptar a las especificidades que acarrean recintos cerrados, en los que todo el mundo tiene prisa. Por esta razón, cualquier gestión necesaria, como una identificación o la toma de filiación de una persona, se convierte en algo problemático que, al final, se resuelve a gusto de todos.

Curiosas coincidencias

No es como hacerlo en la calle, donde siempre es más fácil buscar un sitio para realizar una identificación o, llegado el caso, hacer unos disparos preventivos, imposibles en un espacio cerrado por los rebotes.

En el trabajo diario se producen multitud de anécdotas, como la del agente que vive en una localidad del extrarradio de Madrid y que suele coincidir en el tren con un carterista decenas de veces detenido. Ambos van a realizar su «trabajo» y, lógicamente, el agente no le pierde ojo mientras el carterista se comporta como un honesto ciudadano. Cuando se despiden, el carterista le suele decir «espero no coincidir con usted». A los pocos días, se le deja de ver... porque ha sido de nuevo detenido. Y, así, hasta la próxima vez. Al menos, mientras viajan en el mismo vagón, no roba a nadie.

Los hurtos, acciones contra el patrimonio, constituyen el «delito estrella», un 80%, contra el que tiene que luchar la Brigada Móvil. Las detenciones se suelen producir sin resistencia, aunque, a veces, agentes resultan lesionados, como ha ocurrido recientemente al colocarle los grilletes a un individuo que había cometido un robo.

Con todo, la labor fundamental es la preventiva, tanto por parte de los agentes que van uniformados como por los que lo hacen de paisano. Es imposible cubrir con los medios disponibles los kilómetros y cientos de estaciones y paradas que conforman la red de transportes de Madrid antes citados. Sin embargo, gracias a la labor de la unidad de análisis e inteligencia, el esfuerzo policial se puede racionalizar y concentrarse en las zonas que, a priori, están más necesitadas.

Yihadismo

Además, se cuenta con el centro de mando de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), al que llega toda la información de las distintas cámaras colocadas en los medios de transporte de Madrid y en el que siempre hay un agente de la Brigada Móvil.

Al fin y al cabo, de lo que se trata es de que el ciudadano se sienta seguro. Un amigo francés que se encuentra ahora en la capital de España me lo comentaba hace unos días: «Da gusto el Metro de Madrid comparado con el de Paris».

Los agentes están preparados para cualquier incidencia que se pueda producir, incluso para reaccionar de forma inmediata ante un atentado yihadista. En estos casos, han sido entrenados para aplicar el protocolo AMOK (incidente fuera de control o descontrolado), por el que se debe proceder a la neutralización inmediata del atacante. Además, colaboran con otras unidades en seguimientos dentro del Metro o en Cercanías; en el transporte de masas de gente, como aficionados de equipos deportivos, para que se hagan de una manera ordenada.

Grafitis

Sus funciones se extienden también a la protección de los trenes. En su momento, detuvieron a 15 grafiteros como presuntos responsables de numerosos delitos de daños y desórdenes públicos en vagones de trenes por valor de 240.000 euros.

En algunas ocasiones detenían el convoy mediante el accionado de la palanca del freno de emergencia, ocasionando peligro para la vida e integridad física de los pasajeros, además del consiguiente perjuicio económico para las operadoras ferroviarias.