Toma impulso la reutilización de las tarjetas bancarias caducadas

La Fundación Ecolec y Cofidis colaborarán en la organización de la recogida, transporte y reciclado de estos residuos para recuperar los materiales de las que están hechos y que puedan ser utilizados de nuevo

Las tarjetas con chip son RAEES, residuos eléctricos y electrónicos, y no deben tirarse a la papelera ni a un cubo de basuraElise AmendolaAP

Probablemente una de las cualidades menos conocidas de las tarjetas de crédito es que, cuando caducan, son un residuo de aparatos eléctricos y electrónicos, un RAEE, no un trozo de plástico cualquiera. Porque contienen elementos de almacenamiento de información electrónicos, los chips, y deben, por tanto, ser depositadas en puntos limpios para hacer posible su reciclado. Así lo contempla desde 2018, en que se modificó, el Real Decreto 110/2015 que regula estos residuos y su tratamiento. Pero, a pesar del tiempo que lleva vigente la norma y porque apenas se han promovido ni dado a conocer canales para su recuperación, recuperación, esta característica es muy desconocida por el gran público y la tendencia más común es tirarlas al cubo amarillo o al de resto. Sin embargo, las tarjetas están fabricadas con plásticos, PVC generalmente, además de cadmio y otras sustancias nocivas que, de llegar a un vertedero, pueden contaminar suelos y agua.

Ahora, Ecolec y Cofidis trabajarán conjuntamente para el correcto tratamiento de las tarjetas que sus clientes devuelven una vez caducadas. Se trata «del primer acuerdo de este tipo entre un sistema de gestión de residuos y una entidad financiera en España», explica Rafael Serrano, director de Relaciones Institucionales y Comunicación Comunicación de la Fundación Ecolec, quien señala que «la responsabilidad de su gestión como residuos puede ser del fabricante de las tarjetas, que algunos ya colaboran con Ecolec, o de la entidad que las emite, según los acuerdos que establezcan. En este caso, Cofidis ha asumido este compromiso ambiental de hacer una correcta gestión de sus tarjetas y por ello contactó con nosotros para organizar ese proceso y ponerlo en valor».

Según el Banco de España, a finales de 2019 había más de 85 millones y medio de tarjetas en circulación en nuestro país. Cada una de unos 5 gramos de peso, unas 400 toneladas. Cierto que no todas caducan al mismo tiempo, pero da una idea de lo que puede significar ese volumen de residuos, del que, «según la normativa, al menos el 65 por ciento debería ser gestionado correctamente para su reciclaje y reutilización. Pero todavía queda muchísimo por hacer en este terreno», admite Serrano.

En este capítulo de RAEE entran todas las tarjetas que llevan chip y las contactless, y su proceso de reciclaje comienza «en este caso concreto, en las oficinas de Cofidis, donde depositarán las tarjetas en unos contenedores que nosotros facilitamos, recogemos y llevamos a la planta de reciclaje. En ella, se trituran y entran en dos procesos de segregación: primero la metálica y, luego, otra que separa metales férricos de los no férricos; y ahí resultan otras dos fracciones, el plástico y el chip. Después, los distintos materiales van al mercado de materias primas secundarias, donde tendrán una salida u otra. Los metales pueden ir a fundiciones; el silicio de los chips, se puede transformar para componentes de otros equipos, como paneles solares o baterías; y el PVC, por ejemplo, para tuberías».

Para Ecolec, este convenio con Cofidis «supone una posibilidad de avanzar en este campo y una oportunidad de testar el sistema y comprobar qué puntos funcionan y dónde mejorar. Además, así empezamos a concienciar a la sociedad sobre este asunto que es muy desconocido y que se sepa que no hay que echarlas a la basura. Que hay otra vía. Y, también, subraya Serrano-, una llamada a otras entidades financieras, que pueden verlo ya como una necesidad a cubrir pero que todavía no han implementado un sistema».