La revoltosa atmósfera del verano 2020

La estación estival que está concluyendo no ha sido solo singular por la pandemia, sino también por un clima que parece haberse vuelto loco. El termómetro ha marcado récord de máximas en todo el mundo, agosto ha cerrado con una borrasca y el deshielo se ha hecho ya irreversible en Groenlandia. El calentamiento global está originando un nuevo orden climático mundial dominado por la expansión del trópico

Una atmósfera «revoltosa», dice Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante cuando se le pregunta por cómo está siendo este verano. «Ha sido singular. Hemos tenido dos grandes pulsaciones de aire sahariano, a finales de julio y en la primera quincena de agosto. Y luego, muchos días de temperaturas por encima de la media normal de los meses de julio y agosto en gran parte de España», comenta. De hecho, en la Península se han batido varios récord de calor. «Uno ha sido el valor de temperatura máxima más alta para un mes de julio registrado en Guipúzcoa con 42,2ºC el 30 de julio», explica Mar Gómez, doctora en Físicas y responsable del área de meteorología de eltiempo.es. Y no sólo. En Burgos, Zamora, Valladolid, Salamanca, Pontevedra, Orense y hasta una docena de lugares se han superado al alza los registros de máximas.

El calor no es lo único que nos ha dejado el verano de 2020. Además, «se han registrado jornadas puntuales de gran inestabilidad con tormentas de lluvia intensa y granizo. Todo esto nos habla de cambios bruscos en el tiempo, que es lo que caracteriza a las atmósferas cálidas, inmersas en el proceso actual de calentamiento climático por efecto invernadero de causa humana. La atmósfera se vuelve más ‘revoltosa’ con saltos bruscos de tiempo, debido a que las masas de aire se mueven más rápidamente y generan contrastes más notables. Un ejemplo es lo que tuvimos el anterior fin de semana, donde pasamos del calor elevado al ‘fresco o frío’ en algunas localidades debido a la llegada de una masa de aire polar del Atlántico Norte», continúa el investigador alicantino.

CAOS CLIMÁTICO

De caos climático califican esta estación a nivel internacional en eltiempo.es. La causa: la sucesión de fenómenos muy variados. Empezando por los récords de temperatura como el registrado en el Valle de la Muerte de California, donde se han alcanzado los 54,4º, el valor más alto de los últimos 100 años, y siguiendo por las borrascas en pleno agosto o la preocupante noticia de que el deshielo ha alcanzado el punto de no retorno. Es decir, que aunque ahora mismo se frenara el cambio climático, los glaciares seguirían disminuyendo durante un tiempo. «Se han dado eventos importantes, como la formación de dos tormentas tropicales, Marco y Laura, esta última intensificándose a huracán categoría 4 en solo 24 horas. La localización de dos tormentas tropicales con el mismo rumbo de forma casi simultánea ha ocurrido, con esta, solo tres veces en la historia», confirma Gómez.

Si todo sigue como en los últimos meses, 2020 volverá a ocupar un puesto de honor entre los años con las temperaturas medias más altas. Lanza la voz de alarma el medio inglés especializado en clima «Carbon Brief». Según sus análisis (que recogen los datos de seis centros de investigación), las temperaturas globales han sido especialmente cálidas durante la primera mitad de 2020. «El pasado verano 2019 fue el más caluroso registrado en nuestro hemisferio, junto con el verano del año 2016, según NOAA, y además agosto 2019 resultó el 2º agosto más cálido a nivel global. Estamos viendo como el aumento de temperaturas está haciendo que cada década sea más cálida que la anterior. En España siete de los diez años más cálidos se han dado en este siglo», matiza Gómez.

EL TRÓPICO SE EXPANDE

Los últimos años, al terminar cada verano, cada vez resulta más habitual encontrarse la misma conclusión: «el calentamiento gana fuerza. Es un proceso que se está acelerando desde 2010. Estamos en un momento muy delicado porque las soluciones no llegan (reducción drástica de emisiones de gases de efecto invernadero)», afirma Olcina.

Nuestra generación está siendo testigo directo de la formación de un nuevo orden climático mundial. La distribución del clima, que se dividía en tres franjas, está cambiando debido al calentamiento global y provoca que los trópicos se expandan. Este idea está encima de la mesa desde 2006 cuando se publicó un primer estudio sobre el tema en la revista «Nature». Este verano, un nuevo informe publicado en otra prestigiosa publicación, «Journal of Geophysicial Research», explica el por qué. La expansión tropical está siendo impulsada por el calentamiento de los océanos causado por el cambio climático. «Los trópicos envuelven el centro de la Tierra como un cinturón cálido y húmedo. Esta parte del globo recibe la luz solar más directa durante todo el año y se caracteriza por altas temperaturas medias y fuertes precipitaciones. Sin embargo, en contraste con el interior de los trópicos, los bordes de esta región son calientes y secos. Los científicos han notado durante los últimos 15 años que estas bandas áridas se están expandiendo hacia los polos en regiones como el Mediterráneo, el sur de Australia y el sur de California».

Esta franja tropical que hasta ahora se extendía entre los 0 y los 30 grados latitud norte y sur está comiéndole el terreno a las zonas templadas, entre los 30 y los 60.

MÁS INCENDIOS VIRULENTOS

La expansión de los trópicos tiene capacidad para cambiar la trayectoria de las tormentas y causará incendios y sequías más severos en lugares como California o Australia (sitios que además ya sufren de estrés hídrico). Hace escasos días, y «asociados a la última ola de calor, California declaró el estado de emergencia mientras mantenía activos 30 fuegos, uno de ellos llegó a arrasar 17.800 hectáreas. El aumento global de las temperaturas, unido a la escasez de precipitaciones crea el entorno ‘ideal’ para la aparición y propagación de incendios», dicen desde eltiempo.es. Esta combinación entre altas temperaturas y tormentas eléctricas provoca los llamados tornados de fuego, que hacen que esta nueva generación de incendios sean prácticamente inextinguibles.

Por encima quedarían los climas extremos de las regiones polares. Esta distribución de climas se debe al eje de rotación inclinado, explica el estudio, que termina concluyendo que la expansión del trópico es más aguda en el hemisferio sur. Casualmente el que está dominado por la presencia de los océanos (el mar tiene más capacidad de acumular calor).

«El cinturón de altas presiones subtropicales que rodea la Tierra está adquiriendo más protagonismo y es una pieza básica de toda la circulación atmosférica. Si estos anticiclones ganan protagonismo, se reduce la zona lluviosa que hay en torno al Ecuador y asimismo se extienden hacia el lado polar, afectando a las zonas de clima mediterráneo. Desde 1990 se observan algunos fenómenos que se relacionan con esa mayor presencia de los anticiclones subtropicales (en nuestro caso, el de las Azores) en nuestras latitudes. Hay un mayor número de fenómenos de lluvia de barro, que arrastra el polvo sahariano hacia nuestro territorio. También se verifica un descenso del número de días anual de lluvias, lo que no quiere decir que se haya reducido el volumen de lluvia de forma significativa… Cada vez llueve menos días al año, pero lo hace de forma más torrencial. Por último, se ve un mayor calentamiento de las aguas del Mediterráneo (+1,3º C desde 1980)», detalla Olcina.