La revolución verde de Movistar

La digitalización puede contribuir a lograr una recuperación más sostenible y próspera para todos

Usar una red alimentada por energía 100% renovable indica que al utilizar Internet no estamos contaminando
Usar una red alimentada por energía 100% renovable indica que al utilizar Internet no estamos contaminandoAdam HesterGetty Images/Tetra images RF

No podemos seguir igual. Este es, a grandes rasgos, el aviso que el panel de expertos de la ONU traslada, de nuevo, este año. La pandemia, además, ha acelerado el intercambio de frases entre nosotros: «Algo estamos haciendo mal», «Hay que cuidar más el medioambiente», etcétera. Son máximas que pronunciamos y escuchamos desde que empezó la crisis sanitaria, y que nos recuerdan los grandes retos que hay sobre la mesa. La Covid-19 coincide y agudiza varias crisis convergentes como el cambio climático, la incertidumbre económica, la desigualdad social y el auge de la desinformación.

La digitalización, las energías renovables, los datos de los nuevos patrones de consumo, una mayor concienciación ambiental… pueden ayudarnos. De hecho, todos estos aspectos se han incrementado. El uso de las comunicaciones se ha disparado y la transformación digital también se acelera. El mensaje que trasladan las grandes consultoras tecnológicas es este: la digitalización es necesaria para ser más eficientes y cuidar del entorno.

Las tecnologías digitales pueden ayudar a reducir las emisiones globales de carbono hasta un 15% para 2030, según el Foro Económico Mundial, a través de soluciones en energía, industria, agricultura y uso del suelo, edificios, servicios y transporte.

Pero en estos momentos de incertidumbre y confusión, ¿cómo pueden las empresas subirse al carro de los avances tecnológicos? Pensemos, por ejemplo, en las pymes. Se estima que la digitalización en España incrementará su productividad hasta un 25% y nos alineará con la media europea. «Entre las dificultades se encuentra la oportunidad», dijo Albert Einstein. La crisis actual puede servirnos para reinventarnos y conseguir un modelo económico más respetuoso con el medioambiente.

Para acelerar la transformación digital del tejido empresarial español, entidades como Telefónica Empresas proponen identificar con claridad las soluciones digitales que benefician al planeta. De ahí que hayan creado de forma reciente el sello Eco Smart, con el que los clientes pueden identificar rápidamente aquellos servicios que potencian la economía circular, reducen el consumo de energía, las emisiones de CO2 y el agua.

Esta información ayuda a empresas de diferentes tamaños y sectores clave (turismo, industria, logística y distribución, retail o banca) a incorporar criterios de sostenibilidad en sus decisiones de compra de servicios para sus edificios, tiendas, comercio electrónico, logística, teletrabajo... Los ahorros de energía están demostrados, según la compañía. Aseguran, de hecho, que pueden llegar a alcanzar los dos dígitos.

Este tipo de soluciones permite, además, que las compañías ajusten y flexibilicen el uso de recursos en función de unas necesidades cambiantes. El Big Data y la Inteligencia Artificial proporcionan información en tiempo real para tomar las mejores decisiones en cada momento.

CLIENTES COMPROMETIDOS

Y si las empresas cada vez integran más soluciones digitales Eco Smart, los consumidores también se convierten en ciudadanos ecoactivos, reclamando a las marcas compromiso con el planeta. Un estudio de Nielsen señala que el 81% de los clientes sienten firmemente que las empresas deben ayudar a mejorar el medioambiente.

Ahora bien, ¿cómo se traslada esto al caso de las operadoras de telecomunicaciones? Lo primero que apuntan los expertos es que, a la hora de elegir entre ellas, debemos fijarnos en su red. Una alimentada por energía 100% renovable como la de Movistar nos indica que nuestros WhatsApp, juegos online, correos electrónicos y demás no están contaminando. Dando un paso más, podemos fijarnos en los objetivos de la compañía para hacer frente al cambio climático. La tendencia mundial es tener metas de «emisiones netas cero» para controlar el incremento de la temperatura global.

De ahí que por ejemplo Telefónica haya adelantado su objetivo de cero emisiones netas de 2050 a 2030 como tarde, en sus principales operaciones (España, Alemania, Reino Unido y Brasil) para seguir a la cabeza de esta carrera por la neutralidad de carbono. Estas iniciativas, que unen economía, digitalización y medioambiente, podrían ser el futuro de un mundo verde.