La muerte de Alfonso XII por cólera
La muerte de Alfonso XII por cóleraLa Razón

La epidemia de cólera de 1971

Surgió un brote en el río Jalón y, en tan solo 12 días, gracias a una efectiva vacunación, se pudo atajar

Tortosa (Tarragona), 1886. El doctor Ferrán en su despacho de Tortosa, dando cuenta a los doctores Pauli y Gimeno, actual presidente de la Academia Nacional de Medicina, de sus trabajos para el descubrimiento de la vacuna anticolérica.
Tortosa (Tarragona), 1886. El doctor Ferrán en su despacho de Tortosa, dando cuenta a los doctores Pauli y Gimeno, actual presidente de la Academia Nacional de Medicina, de sus trabajos para el descubrimiento de la vacuna anticolérica.La Razón

Hace sesenta años una epidemia de cólera azotó la España del tardofranquismo. En aquellas fechas tenía 12 años y recuerdo el día que fui a vacunarme con mis padres y mis abuelos al dispensario sanitario de Núñez de Balboa esquina General Oraá (Madrid) y cómo en casa se comenzaron a lavar las frutas y verduras con agua y unas gotas de lejía. El cólera morbo nació en la India y cuando llegó a España provocó brotes durante todo el siglo XIX en las grandes ciudades españolas. La mortalidad de los diferentes brotes causó 300.000 muertes en el periodo 1833-1834, 236.000 entre 1854-1855, 120.000 en 1865 y otras 120.000 en 1885. Alfonso XII murió de cólera. En el siglo XX sólo hubo dos brotes de cólera en España, el primero en 1971, seguido de otro menor en 1979. El 2 de febrero de 1884 el doctor Robert Koch descubrió el bacilo causante de la enfermedad en las heces de sus pacientes. A consecuencia del descubrimiento de Koch, en España, el doctor Jaime Ferrán y Clúa ensayó una vacuna un año después que fue ampliamente criticada por científicos y políticos de su tiempo. A su crítica contribuye el español Santiago Ramón y Cajal que negó la efectividad del método propuesto por Ferrán, lo que hizo que esta vacuna no fuese aprobada oficialmente hasta el congreso internacional sobre higiene celebrado en París en junio de 1919. En el siglo XX ya se regularizó el empleo de vacunas coléricas y las medidas sanitarias para combatir la enfermedad.

En julio de 1971 el Jefe Provincial de Sanidad de Zaragoza informó de varios casos de diarrea en dos localidades de la ribera del Jalón. En esta zona rural no era raro que se produjesen diarreas estivales por el hecho de que el río Jalón sufría periodos de alta contaminación. Existían, sin embargo, algunos síntomas anormales que indujeron al Jefe de Sanidad a establecer contacto con la Sección de Epidemiología de la Dirección General de Sanidad. Los primeros casos se produjeron en Épila, de 3.997 habitantes, y Rueda de Jalón, de 534 habitantes. En la primera de dichas localidades hubo 32 casos sospechosos, 5 de los cuales fueron confirmados. En el segundo pueblo existían 16 casos sospechosos, de los que 2 se confirmaron al encontrar bacilos en sus heces. Inmediatamente España informó a la Organización Mundial de la Salud.

Colas para la vacunación
Colas para la vacunaciónLa Razón

En la mañana del 17 de julio, un día después de que los responsables provinciales hubiesen advertido a la Dirección General de Seguridad (DGS) en Madrid, el Heraldo de Aragón avisaba: “Un problema crónico que se agrava (...) Contaminación de las aguas en la ribera del Jalón (...) El número de enfermos es bastante elevado, ya que el proceso es más virulento que en años anteriores. Han sido tomadas las medidas oportunas por la Jefatura de Sanidad, por lo que no hay motivos de alarma. (...) Al principio cundió la alarma. Es como la bola de nieve, que se hace mayor cuanto más rueda. Se habló de epidemia terrible epidemia, por cierto, en la ribera del Jalón, con numerosos enfermos y varias defunciones. Hasta el momento han sido siete las víctimas en el corto período de una semana. Siete víctimas repartidas en varias localidades (...) Los cólicos repentinos, los vómitos y las diarreas han acabado por minar la salud de los más débiles”.

La responsabilidad de la lucha contra el cólera cayó en el Ministro de Gobernación (Interior), el militar Tomás Garicano Goñi, junto al Director General de Sanidad de la Seguridad Social. Para hacer frente a la enfermedad se encargó al Instituto Nacional de Previsión (INP) y a la Administración Sanitaria Pública del franquismo que tomase las medidas necesarias. En esta fechas los españoles eran algo más de 34 millones. En su manos quedaba adoptar las medidas sanitarias y de seguridad, coordinar a los diferentes departamento del Estado y gestionar los créditos extraordinarios dedicados a combatir el cólera.

El entonces ministro de Gobernación/Interior, Tomás Garicano Goñi
El entonces ministro de Gobernación/Interior, Tomás Garicano GoñiLa Razón

Los gobernadores civiles, como representante del Ministro de la Gobernación, fueron los responsables de enfrentarse al cólera en sus respectivas provincias, debiendo dar cuenta inmediata de cualquier alteración o epidemia a su ministro. Estaban asesorados por los jefes provinciales de Sanidad y por el Consejo Provincial de Sanidad. El Jefe Provincial de Sanidad era el delegado permanente de la Dirección General de Seguridad en la provincia. Entre sus misiones estaba la de vigilar el cumplimiento de las disposiciones sanitarias, ordenar los servicios sanitarios de su jurisdicción, aconsejar al Gobernador Civil, etc. Los ayuntamientos por su parte, según sus medios, recibieron la orden de tomar las medidas necesarias y posibles para garantizar la salud de sus vecinos. Los servicios sanitarios locales estaban regidos por las Juntas Municipales de Sanidad presididas por los alcaldes respectivos, siendo sus secretarios los jefes locales de sanidad: “De orden del señor Alcalde, se hace saber: que el agua para beber deberá hervirse durante veinte minutos y añadir a cada litro dos gotas de agua de lejía. Igualmente para usos domésticos. También se recomienda la lucha con insecticidas contra moscas y mosquitos y toda clase de parásitos. Si se consumen frutas y hortalizas, deben pelarse las primeras y lavarse abundantemente con agua de la misma que se utilice para beber. Para que la lejía actúe hay que esperar dos horas después de añadida al agua. Firmado por el Alcalde y Jefe Local de Sanidad de Rueda de Jalón”.

Colas para la vacunación contra el cólera
Colas para la vacunación contra el cóleraLa Razón

El Ministro de Gobernación, gobernadores civiles y la sanidad pública se hizo cargo de la situación atajando la crisis con los medios que entonces tenía a su alcance:

“La campaña de vacunación en Zaragoza. Cerca de 200.000 personas acudieron a los 23 centros establecidos (...). El Gobernador Civil de la provincia, así como las restantes autoridades (...) han vivido y viven estos días pendientes de la marcha del ya conocido ‘proceso diarreico estival’ (...) ayer el Gobernador acompañado del Subdirector General de Sanidad, del Subjefe Provincial del Movimiento y del Jefe Provincial de Sanidad recorrieron incansablemente los diversos centros de vacunación (...). El Gobernador se refirió a los nueve puestos existentes que dependen de Sanidad Militar, e hizo un cumplido elogio de su positiva acción (...)”.

Colas en la Jefatura Provincial de Sanidad para vacunarse
Colas en la Jefatura Provincial de Sanidad para vacunarseLa Razón

“En dos días, Zaragoza vacunada: ayer fueron recibidas 300.000 nuevas dosis según el censo de población de 1970, el número de habitantes en la capital era de 479.845. Hay cuatro equipos vacunando por los pueblos de la ribera del Jalón y algunos más por Calatayud (...) el foco ha sido controlado y la calma vuelve (...)”. El jueves 22 de julio 400.000 personas habían sido vacunadas en Zaragoza y la situación no revestía peligro según el Gobernador Civil. Un par de días después se daba la cifra de 607.381 personas vacunadas en Zaragoza y su provincia. Se vacuno a la mayor parte de la población. Incluso a españoles que ya estaban de vacaciones fuera de sus domicilios habituales.

Sin embargo la población, a pesar de las vacunas, tomo sus propias precauciones: “(...) Más de 200.000 kilos de frutas, a punto de malograse en el mercado central (...). Ni un alma en el mercado de frutas (...) nos trasladamos al mercado central, allí reinaba el silencio (...) en los puestos de verduras y frutas ni un alma (...). La situación (...) ha supuesto un serio trastorno para muchos sectores lo que no debía producirse ya que las normas dictadas por la autoridad son claras y precisas (...)”. Las farmacias estaban llenas de gente y el agua mineral y las gaseosas se agotaron en las tiendas. La Guardia Civil controlaba día y noche el paso de vehículos procedentes de la ribera del Jalón requisando frutas y verduras.

La Guardia Civil establece controlar para decomisar frutas y verduras posiblemente transmisoras del cólera
La Guardia Civil establece controlar para decomisar frutas y verduras posiblemente transmisoras del cóleraLa Razón

La erradicación del brote fue en gran medida posible gracias al farmacéutico Ricardo García Gil que descubrió la epidemia de cólera que en 1971 se desató en el río Jalón. Don Ricardo, miembro de los cuerpos sanitarios del Estado, ya había advertido de que el río Jalón era un caldo de cultivo para una explosión del cólera. Sus informes fueron ignorados. Estando de vacaciones en su pueblo fueron a buscarle con urgencia. Le pusieron al frente de los equipos y que, como él mismo relataba, contaba solo con su sentido común y un instrumental rudimentario. Depuraba las aguas de los pozos metiendo hipoclorito en un botijo, añadiendo arena para suavizarlo y el agua entraba y salía lográndose la desinfectación. Echó lejía en las fuentes hasta que llegaron las cloradoras. Tuvo colaboradores voluntarios para tratar a enfermos que perdían litros de agua. En 12 días se frenó el brote. “Parecía increíble. Yo aún no me lo creo. Sólo Dios quiso que se erradicara, porque yo no soy ni sabio ni Dios”, aseguraba García Gil en una entrevista.

Entre el martes 27 y el viernes 30 de julio (a las dos semanas del comienzo de brote colérico) en la Prensa ya se habla de la recuperación de la normalidad, se abrían las piscinas públicas con las debidas garantías de higiene y seguridad, se invitaba a consumir frutas y verduras, cuya venta ya se había elevado al 40% de lo producido, y se destacaba la conveniencia de seguir observando todas las medidas preventivas dictadas por la Jefatura de Sanidad. En otro orden de cosas se logró salvar la temporada turística tan importante para la economía de la España franquista como para la actual: “La reserva de vacaciones en España no ha sido afectada por las informaciones de la situación sanitaria en el valle del Jalón (...). Las agencias británicas no han modificado sus planes (...). Alemania no tomará medidas restrictivas (...). Turismo normal hacia España (...). Diez mil vehículos diarios en la frontera (...)”. En dos semanas, la España franquista venció al cólera.