Los coches diésel siguen siendo válidos para casi la mitad de los conductores españoles

El 52% afirma que no cambiará de coche si no es realmente necesario

El 52% afirma que no cambiará de coche si no es realmente necesario

Casi la mitad de los españoles, concretamente un 43%, sigue siendo partidario de comprarse un automóvil con motor diésel, a pesar de que las campañas realizadas por diferentes administraciones "demonizando"este combustible han calado en la opinión pública hasta el punto de que el 48% de nuestros compatriotas opinan que este tipo de motorización no tiene futuro a largo plazo.

Esta es una de las conclusiones de una encuesta realizada por el Instituto Sondea entre 1.500 conductores que pone de manifiesto que la incertidumbre se ha adueñado de los consumidores y más de la mitad de ellos, concretamente un 52% no cambiaría su automóvil actual si no fuese realmente necesario. También se resalta que la costumbre de adquirir vehículos diésel está muy arraigada en la sociedad española. Aunque los conductores son conscientes de que el futuro pasa por otro tipo de automóviles de otras tecnologías, se resisten a dejar de lado los diésel y confían en que la transición a otros formatos sea progresiva.

Las incertidumbres económicas y políticas están lastrando la decisión de compra de automóviles nuevos en España. Más de la mitad de los encuestados prefiere esperar a otro momento para comprar un coche nuevo dada la situación actual y las dudas que se han creado acerca de cuál será el futuro de los diésel a medio y largo plazo. “La adquisición de un vehículo es una inversión importante y los usuarios prefieren esperar a que el panorama se aclare, saber lo que ocurrirá con los vehículos que funcionan con diésel o si habrá ayudas para la compra de vehículos híbridos o eléctricos”, señalan los autores de la encuesta.

Las ciudades del sur de Europa todavía tienen deberes pendientes relacionados con los vehículos híbridos o eléctricos. Para EasyPark, promotor de esta encuesta, es necesario que las ciudades se impliquen en la implantación de puntos de carga fácilmente accesibles para los conductores mediante aplicaciones móviles, como ya ocurre en el norte de Europa.