Manos al cuello de la Comunidad de Madrid

La izquierda gubernamental, política y sindical es inmisericorde contra la Comunidad de Madrid. Es un hecho irrefutable que el gobierno de Isabel Díaz Ayuso es el enemigo a batir por cualquier medio. No hay medias tintas. Hurgar en los padecimientos de la región capitalina y politizar el dolor, el colectivo, está justificado para quien no conoce barreras morales de desenvolverse en el ejercicio público. Desde el Ejecutivo de la Nación se instruye una causa general contra el Gobierno de coalición PP y Cs en una suerte de gota a gota malaya para armar un estado social depresivo y hostil que desgaste a la administración madrileña. La narrativa es que todos los males en esta pandemia suceden en Madrid y la entera culpable es Díaz Ayuso y a eso Moncloa y sus satétiles se entregan en cuerpo y alma. Aquí el padecimiento de los ciudadanos es un instrumento cargado de gasolina para que del adversario político no quede ni los rescoldos. La última gota en esta tortura psicológica eficiente y disciplinadamente ejecutada la vertió ayer el ministro Illa, que sacó a pasear la posibilidad de un estado de alarma para la gran locomotora de España. En estas semanas no ha habido ni mención cuando la incidencia de casos acumulada en Aragón, País Vasco o Cataluña estaba disparada, ni siquiera se acordó ayer de mencionar a Navarra, con niveles de contagio similares a Madrid. La razón es que el propósito no es que la curva de infección mejore, sino tomar la sede de la Puerta del Sol, para heredar incluso los escombros que provoque el acoso. Nadie de la izquierda socialcomunista echara una mano a los ciudadanos de la región capitalina, en todo caso será al cuello.