Sánchez no evita el golpe

El ministro de Sanidad ha evidenciado que si la segunda ola de la pandemia esté disparada es por su inacción y, por tanto, es su responsabilidad.

Lo malo de la política que solo piensa en el corto plazo de la política es que lo inmediato se esfuma enseguida y llega muy rápido lo mediato. La semana pasada Sánchez logró colocar el mensaje de que Díaz Ayuso es un desastre y que, por tanto, el gobierno central se vería obligado a intervenir en Madrid.

El gobierno de la Comunidad de Madrid mantuvo el pulso en un intento de zafarse de la presión a cambio de un desgaste para ambos adversarios, el sentimiento ciudadano es que solo han buscado, tanto unos como otros, sacar provecho político.

Las medidas que defiende el ministerio de Sanidad no son muy distintas de las que aplicaba la Comunidad de Madrid y las zonas más difíciles tampoco. Díaz Ayuso se la jugó pensando que Sánchez no impondría medidas en la región sin consenso. Sin embargo, Sánchez ha apostado fuerte y las ha impuesto.

Cuesta entender el fallo estratégico de Moncloa. Siendo cierto que la gestión de Díaz Ayuso queda en entredicho, pero también lo es el hecho de que se ha quitado la losa de la culpa. Sin embargo, el ministro de Sanidad ha evidenciado que si la segunda ola de la pandemia esté disparada es por su inacción y, por tanto, es su responsabilidad.

Para actuar ahora bien podía haberlo hecho hace semanas cuando era aun controlable. En segundo lugar, no va a ser sencillo actuar en Madrid.

Si las medidas no se endurecen, que es lo que parece a primera vista, la epidemia seguirá creciendo y todos señalarán a Sánchez. Si, por el contrario, se toman medidas más restrictivas, afectarán a la economía y cualquier caída del PIB madrileño repercutirá en todo el territorio nacional, también mirarán a Moncloa.

La OMS ha echado una auténtica jarra de agua fría sobre las expectativas de recuperación de España, sumándose a las previsiones más pesimistas del FMI y el propio Banco de España, no solo en cuanto a la caída de crecimiento para el 2020, sino también en lo que se refiere a la previsión de crecimiento para el 2021.

La proyección, que se ha realizado teniendo en cuenta la evolución de la segunda ola de la pandemia, nos deja lejos de otros países europeos que están en mejor situación y empiezan a relajar las medidas y restricciones porque actuaron antes.

Para muchas personas se plantea el dilema de si debemos morir por contagio de la Covid-19 o morir económicamente. Sin embargo, no existe tal disyuntiva, si sucumbimos al virus, por llegar tarde, por incapacidad o por inacción, moriremos por el desastre económico.

Sánchez intentó esconderse detrás de las autonomías pero anoche demostró que quien tiene la competencia es él. Nadie va a entender en Europa que el gobierno no se haya hecho cargo de la gestión del rebrote.

Ante la próxima negociación en Bruselas, Moncloa deberá fletar un autobús con los presidentes autonómicos, no sabemos si dieciséis o diecisiete porque, a fin de cuentas, son los que han tomando las decisiones hasta el día de hoy.