Los bufones y Felipe VI

Estamos ante una insufrible colección de paletos pretenciosos que han asumido unas responsabilidades que les sobrepasan

David Zorrakino Europa Press

Con el tiempo, pongo en mayor valor aquellas cosas que me enseñaron mis padres y los acertados consejos que me dieron. Eran el producto de la experiencia, el sentido común o el refranero. Uno que hemos escuchado todos es que «no ofende quien quiere, sino quien puede» y es lo que debemos aplicar a los ataques de los independentistas por la visita de Felipe VI. Mis padres hablaban entre ellos en catalán. Mi padre había vivido la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura, era catalanista, pero también muy español. No son sentimientos incompatibles salvo para algunos energúmenos que, desgraciadamente, proliferan en mi tierra natal. El recuerdo de juventud que le habían dejado los independentistas era pésimo. Por ello, los consideraba una colección de advenedizos y horteras «saltataulells». Mi abuela paterna recordaba con gran emoción el solemne paso del féretro de Francesc Macia, el mitificado presidente de la Generalitat y cómo había aprendido el catalán leyendo los cuentos que le daban sus padres o los carteles de los comercios. Mi abuelo tenía ambos idiomas como maternos, porque en su casa se utilizaban indistintamente. Lo que estamos viviendo, en manos de arribistas, iluminados y fantasiosos manipuladores les hubiera horrorizado.

Los catalanes teníamos fama de ser un pueblo educado, culto y europeísta, pero sufrimos un gobierno formado por maleducados, fanáticos e ignorantes. Es triste reconocerlo. El fracasado boicot a la visita del rey es un gesto patético. Están en su derecho a ser independentistas, republicanos o lo que les dé la gana, pero deberían mostrar el mismo respeto institucional que esperan recibir. Estamos ante una insufrible colección de paletos pretenciosos que han asumido unas responsabilidades que les sobrepasan. Es un nivel lamentable. Felipe VI estuvo muy bien, como siempre, mostrando su compromiso con Cataluña que es lo que a todos nos importa. Los catalanes siempre hemos sido muy celosos de nuestra identidad, pero esto no era incompatible con apoyar la monarquía y sentirse españoles. Hay que huir de la interpretación sesgada y antihistórica del pasado que promueven los independentistas. Está muy bien que el rey tenga el nombre del primer monarca español de la Casa de Borbón. Los catalanes deberíamos estar muy agradecidos por lo que hizo en beneficio de Cataluña. Tras la Guerra de Sucesión comenzó una etapa de enorme prosperidad, a pesar de que una parte de las avariciosas elites políticas y económicas, que manipularon al pueblo, como ahora, traicionaron a su legítimo soberano.