El «impuestazo» socialista-comunista

Es la salida fácil de los malos economistas formados en los tan perniciosos conceptos estatistas

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La situación de la economía es catastrófica. Es un grave error no asumirlo y lanzar mensajes esperanzadores confundiendo los deseos con la realidad. La mejor forma de afrontar una grave enfermedad es aceptar, en primer lugar, su existencia. El negacionismo solo conduce al desastre. El segundo aspecto es ponerse en manos de un buen médico y, finalmente, actuar con rapidez y contundencia. La economía es muy simple, aunque los economistas, supongo que para justificar su existencia, la complican y si a eso le añadimos la participación de políticos torpes e inexpertos solo se consigue caminar con paso firme hacia el desastre.

Hay tres conceptos muy simples que son ingresos, gastos y endeudamiento. En los tres estamos fatal, porque la recaudación ha caído de una forma espectacular, los pagos no paran de crecer y la deuda, pública, privada y empresarial, ha entrado en una espiral sobrecogedora. Hasta que no se controle la pandemia, de momento no existe ninguna certeza científica de que se cumplan los optimistas plazos de vacunación, es evidente que no tendremos un sólido crecimiento económico y un incremento significativo de los ingresos.

El gasto público no para de crecer e incluso hay una inconsciente alegría gracias a lo que se ha denominado, irresponsablemente, «barra libre» del BCE, por lo que la perspectiva es muy inquietante. No hay políticas decididas y audaces para hacer frente a la crisis y no se recortan las partidas superfluas. Hasta tenemos una inflación de ministros y altos cargos con unas competencias irrisorias. Finalmente, cabe recordar que la anterior crisis costó más de 600.000 millones.

¿Cuál será la factura de la actual? Por ello, era evidente que sufriríamos un «impuestazo» espectacular porque las cuentas no salen y la ayuda de la UE, que siempre es de agradecer, es insuficiente. No sabemos con certeza, al margen del optimismo gubernamental, cuándo llegará y en qué plazos. Es todo tan chapucero como la vacunación. La zona más avanzada y rica del mundo está mostrando unos niveles de incompetencia y burocratización dignos de ser estudiados como ejemplo de lo que no se tiene que hacer.

Están más preocupados del «sofagate» con Turquía que de resolver los problemas con celeridad y eficacia. El «impuestazo» es la salida fácil de los malos economistas formados en los tan perniciosos conceptos estatistas. Una excesiva presión fiscal es desincentivadora para la actividad económica a lo que se une la inestabilidad política así como el populismo y comunismo podemita.