Toros

Toros en crisis

Los toros, como casi todo lo demás, han sido politizados hasta extremos inéditos. Y peligrosos.

Carlos Rodríguez Braun

Las corridas de toros han sido objeto de debate desde hace mucho tiempo. En las Cortes de Cádiz se discutió el asunto, siendo el gran defensor de la fiesta Antonio Campmany, diputado liberal por Cataluña. Dos siglos después, los toros, como casi todo lo demás, han sido politizados hasta extremos inéditos. Y peligrosos.

Ahora bien, la sociedad civil ha sido capaz de reaccionar, y, en este campo como en otros, algunos se atreven a plantar cara ante una campaña que, incursionando contra derechos y libertades, intenta acabar con el toro de lidia, el animal más bello que existe, y causar un enorme daño económico, social y medioambiental.

Es de destacar la labor de la Fundación del Toro de Lidia, creada en 2015, y que en marzo presentó el Instituto Juan Belmonte, centro de reflexión sobre la tauromaquia. El portavoz de la FTL, Chapu Apaolaza, dijo entonces: “No hablamos de toros, sino de civilización”. Al mismo tiempo, Rubén Amón publicaba en la Editorial Debate “El fin de la fiesta”, una diestra y vigorosa defensa de los toros.

Tiene claro Amón que “los toros están fuera de la política”, y que la gente debe poder decidir libremente si quiere ir a las plazas o no, “pero no porque un gobierno se entrometa en las libertades e imponga el catecismo laico”. Critica a “la izquierda protectora e intervencionista a la que gusta mucho legislar”, pero también a la derecha que pretende monopolizar la fiesta como puramente política o identitaria; la tauromaquia es profunda pero no exclusivamente española, como lo prueba el que su principal figura hoy es peruana, y el país donde ha tenido recientemente más auge es Francia.

Critica el absurdo de condenar la fiesta por razones medioambientales: “¿cómo van a ser los taurinos antiecologistas cuando son radicalmente ecologistas?”. Y pone el dedo en la llaga al subrayar el equívoco que termina humanizando a los animales y deshumanizando a los humanos. La clave, en efecto, es la libertad de las personas.

Para una perspectiva optimista, nada como el chiste que contaba su padre, el distinguido poeta, crítico de arte, y periodista, Santiago Amón, sobre dos trogloditas que contemplan las pinturas de las cuevas de Altamira, y uno de ellos sentencia, tajante: “los toros están en crisis”.