La mariposa murciana

Todavía quedan algunos episodios por escribir, pero el terremoto político aún no ha terminado de mostrar sus efectos

El líder del PP, Pablo Casado (d) junto al presidente murciano, Fernando López Miras
El líder del PP, Pablo Casado (d) junto al presidente murciano, Fernando López Miras FOTO: Juan Carlos Caval EFE

Existe un viejo proverbio chino que dice «El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo», el simbolismo que encierra este breve dicho es fácilmente aplicable a muchas realidades, en lo que se conoce como el «efecto mariposa», un concepto vinculado a la Teoría del Caos. Una acción puede provocar una serie de acciones sucesivas que terminan provocando un efecto considerable que no parece corresponderse con la situación o elemento que lo empezó.

Estudiado por el meteorólogo Edward Lorenz, con el fin de explicar la imposibilidad de realizar predicciones meteorológicas fiables a largo plazo, lo que identificó como el efecto mariposa, en que unas alteraciones aparentemente simples e inocuas de una variable pueden llegar a generar efectos masivos. Es decir, el aleteo de un insecto en Murcia puede provocar pequeños cambios hasta alcanzar consecuencias totalmente divergentes, como la caída del gobierno social-comunista que gobierna en España.

La teoría del caos y el efecto mariposa viene a explicar que algo tan complejo como el universo o como la política pueden ser impredecibles. Y todo empezó cuando alguien desde la Moncloa diseñó una moción de censura en Murcia y que serviría a Ayuso de excusa para adelantar las elecciones. Una maniobra inconsciente que supuso un efecto dominó, coronado con la derrota del PSOE en Madrid y la apabullante victoria de Pablo Casado, que hace suyo el resultado de Isabel Díaz Ayuso.

Pedro Sánchez, hasta el aleteo murciano, miraba con optimismo todas las crisis que estaban azotando España, fiado por el estratega de la Moncloa. La crítica situación hispana parecía dejarle inmune de desgaste electoral y político. Satisfecho con la vacunación masiva, anunciando la solución a la crisis sanitaria antes del inicio del periodo estival y salvador de la temporada turística. Henchido de satisfacción al evitar la crisis social y sus algaradas callejeras, al tener a la izquierda radical controlada dentro del gobierno y a los medios recordando diariamente a Franco mientras agitan invectivas contra el PP. Satisfecho por el enredo de la crisis territorial, especialmente la catalana, mientras regala prebendas a los nacionalistas vascos. Risueño ante la crisis institucional, con un rey a la fuga y otro sometido al desgaste diario de las noticias del padre, que permitía a Sánchez mostrar su republicanismo de salón y sonreír socarronamente el 14 de abril.

Sin embargo, el aleteo de una mariposa en Murcia ha desatado un huracán en España, un efecto dominó que ha desencadenado un terremoto político con el hundimiento de Cs, el apoyo de viejos socialistas al proyecto de centro derecha, la huida de Pablo Iglesias, la victoria y consolidación del PP, el lanzamiento de Pablo Casado como futuro presidente de España y el principio del fin del sanchismo. Todavía quedan algunos episodios por escribir sean elecciones en Andalucía o Castilla o nuevos episodios de la tragedia catalana pero la derrota del actual inquilino de Moncloa se acerca.

En 12 de julio de 1873, el cantón de Cartagena pidió su anexión a los Estados Unidos de América. Fue el inicio del caos y del movimiento cantonalista que estremeció a toda España, y la ciudad no volvió a manos españolas hasta 185 días después, tras miles de muertos. Del Cantón de Cartagena ya nadie se acuerda, pero de la moción murciana se acordará Pedro Sánchez. La gaviota popular mueve sus alas, como una mariposa.