El precio de seis escaños
«Los vascos son los españoles que menos impuestos pagan y los que más recursos reciben»
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Cuanto mayor es la debilidad del gobierno español, más elevada resulta la cotización de los escaños nacionalistas en el Congreso. Lo hemos visto una vez más en estos días de zozobra por la cuestión de los indultos. Han bastado los primeros signos de crítica interna –socialista– y externa a Sánchez para que los resortes del PNV se hayan disparado. Si hace unas pocas semanas podría pensarse que el apoyo de este partido al gobierno estaba poniéndose en cuestión, ahora está claro que a los «jeltzales» se les ha abierto una nueva oportunidad que eleva el precio de sus seis sillones en la Carrera de San Jerónimo. Andoni Ortuzar ha sido meridiano con el inquilino de Moncloa: «Hay que empezar a hablar con cierta claridad sobre el problema que tiene el Estado español con su modelo territorial». ¡Quien tenga oídos que oiga!

Para el presidente del EBB ya no se trata de progresar en el Estatuto de Guernica. El gobierno vasco ya tiene todas las competencias reconocidas y unas cuantas más. Desde hace años, los vascos son los españoles que menos impuestos pagan y los que más recursos reciben gracias a la tergiversación del Concierto Económico. Lo de poner la boina se ha agotado con lo de los presos de ETA, el tren de cercanías de alta velocidad y el prometido trato preferente en el reparto del fondo de Bruselas para el Covid. Ahora Ortuzar le dice a Sánchez que ha llegado el momento del Estado Federal, que, en la concepción nacionalista vasca, es más bien confederal. O sea, que yo sea independiente pero que tú me sigas pagando los gastos, caprichos incluidos. Y si no, atente a las consecuencias porque mis seis escaños del Congreso valen ahora más que antes.

Es lo que hay: la Confederación Ibérica. Todos juntitos, pero unos con mayor valor que otros. Ya lo decía Julio Caro Baroja: lo de valer más «anda aún de continuo en boca de los vascos». Está claro que, si queremos defendernos, habrá que decir: «Euskadik lapurtzen digu»; vamos, que el «País Vasco nos roba» a los demás españoles.