Ego me absolvo
Al gobierno no le importa enconar más todavía la situación
Sabino Méndez

El mantra repetido por el gobierno para justificar los indultos es que van a beneficiar al diálogo y a la concordia entre catalanes. Ahora bien, lo cierto es que, hasta ahora, todas las muestras objetivas de la repercusión de la iniciativa apuntan más bien a estar provocando el resultado contrario. En lugar de beneficiar el entendimiento están generando una nueva brecha, de dimensiones muy difíciles de calcular, no solo entre los propios catalanes, sino también entre los diferentes estamentos que se posicionan al respecto. La idea que pretendía difundir el partido socialista es que algo había que hacer para desbloquear la situación, pero debido a la improvisación y la precipitación con que se está planteando un asunto tan delicado, lo que verdaderamente se está visualizando es que al gobierno no le importa enconar más todavía la situación –con torpes ejercicios de prepotencia– si con ellos consigue mantenerse en el poder un tiempo más. Sus supuesto aliados en esa tarea desmienten los indultos como herramienta de consenso y los utilizan como estandarte para cargarse de dudosas y siempre opinables razones, pero todas ellas enfocadas a encastillarse en sus máximas e ignorar la existencia de los catalanes que no piensan como ellos.

Con ese balance, vale la pena preguntarse si tenía sentido forzar el espíritu de las leyes para conseguir todavía más confrontación ideológica. De todo ello, pierden las leyes, en la medida que se las vacía de contenido, y pierden también todos los diferentes interlocutores debido a que ven todavía más alejadas sus posiciones con respecto a un posible entendimiento. Una estrategia equivocada por precipitación.

Ver como el presidente del gobierno se dirige a un teatro (entre la mofa y befa de unos y otros) para teóricamente hablarle a la sociedad, cuando antes del fin de semana no existían invitaciones oficiales sino simples propuestas informales a algunos sectores y no a otros, es políticamente de vodevil. El lugar para explicar los indultos es el Congreso. En el Liceo lo que parecía es que, precipitadamente una vez más, Sánchez intentaba indultarse también a sí mismo. Absolverse de la responsabilidad de haber puesto en marcha esta chapuza política y judicial.