Pedro Sánchez

Sánchez, la Liga y los equipos grandes

Sánchez acepta que ha perdido esta Liga, este curso, y se prepara ya la siguiente

Pedro Sánchez, además de un profesional de la resistencia, es un pragmático. Iván Redondo, el gran asesor, también intenta tener siempre los pies en la tierra. Eso no impide que ambos escruten el futuro con optimismo y seguros de sus posibilidades. El ahora presidente así derrotó a Susana Díaz en unas primarias en las que nadie daba un duro por él. También con esa confianza y con una estrategia de Blitzkrieg –guerra relámpago–, la preferida de su mano derecha, sacó adelante la moción de censura contra Rajoy. Ahora, el inquilino de la Moncloa, al final del curso político, sabe que, en términos futbolísticos, «ha perdido esta Liga». No lo esperaba, sobre todo tras los buenos resultados electorales de Salvador Illa en Cataluña, pero el patinazo de la moción de censura en Murcia y su efecto mariposa, sobre todo en Madrid, dilapidaron sus aspiraciones. El Barça, que empezó la temporada renqueante, también parecía a mitad de campeonato que tenía muchas posibilidades de pelear por el título, pero en el último tercio de la competición todo se vino abajo.

Sánchez y su equipo no son de los que se entretienen a llorar sobre la leche derramada. Pretende acabar la legislatura. Está convencido de que los «indepes» de Aragonés y Junqueras se lo permitirán, aunque Puigdemont ponga sus propias piedras en el camino, que no son las que Ábalos ve en el Tribunal de Cuentas. El líder del PSOE ha dado por liquidada la temporada, tras asumir que no ha ganado el título. «Los grandes equipos siempre tienen algún año en blanco», dicen en la Moncloa. «Pero después vuelven y siempre están ahí», apostillan. Sánchez, con viajes al norte de Europa y a los Estados Unidos –pendiente de citas con inversores– por medio, se centrará en la preparación de la nueva Liga, el siguiente curso político. Pergeña la estrategia y cavila sobre cuál sería la mejor plantilla para los retos futuros. Eso incluye fichajes y descartes, como en el Madrid de Florentino, el Barça de Laporta o el City de Guardiola. En la Moncloa insisten en el ejemplo de la Liga y los grandes equipos entre los que, claro, colocan al PSOE.