El timo de la cogobernanza

Al final, los jueces de cada Autonomía están decidiendo por los políticos

David Arquimbau SintesEFE

Cómo detener este día de la marmota pandémica? Mira que llevamos encima cinco olas de experiencia y 25 millones de vacunados, muchos más que en otros países de nuestro entorno… Y nada. No hay manera de controlar la expansión de este virus aniquilador de vidas, de negocios, de turismo estratégico. Es desmoralizante. Pienso en los sanitarios catalanes, de nuevo presionados. Pienso en los hosteleros. En Europa nos miran con recelo: Los gobiernos francés y belga recomiendan a sus compatriotas que no vengan de vacaciones, Holanda nos vuelve a amenazar con no autorizarnos más fondos europeos, Alemania nos coloca en su lista de turismo «de alto riesgo» y entretanto, Pedro Sánchez sigue prodigándose al otro lado del charco. Desde allí nos llegan ecos de alabanza a su físico, de momento poco más. El «Superman», el «Kennedy hispano» de las redes sociales hace las Américas mientras aquí no hay quien se aclare con las restricciones. ¿Qué era eso de la cogobernanza? Un timo de los gordos. Al final, los jueces de cada Autonomía están decidiendo por los políticos. Son los magistrados los que avalan o no los toques de queda ante una población cansada y aturdida. Puedes vivir en un municipio con la incidencia disparada y no sufrir restricciones, o todo lo contrario. O puedes irte a una farmacia a comprar –por fin– un test de antígenos pero si, por ejemplo, resides en Valencia, te lo haces en tu casa, no hay más opciones. En Pamplona, en cambio, se encarga del test el farmacéutico de turno y, si eres positiva, esa información es enviada directamente a la consejería navarra de Sanidad. Con las mascarillas ocurrirá tres cuartos de lo mismo. Un día después de que el Gobierno haya sacado adelante el decreto para relajar su uso al aire libre, el País Vasco, contra la recomendación de Sanidad, decide imponerlas en los entornos urbanos. ¿Y qué me dices de las vacunas? Varias regiones –Cataluña, Andalucía, Galicia– se quejan de que les faltan dosis de Pfizer para vacunar a toda su población. El ministerio de Darias lo niega. ¿A quién creer en este gallinero?