Socialdemocracia y Frente Popular
«El PSOE sanchista no es socialdemócrata como el de Felipe González, sino lo contrario, frentepopulista»
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Hay que tener el rostro de cemento armado para afirmar treinta veces en el Congreso del partido que el PSOE sanchista es socialdemócrata. Ni el voluntarismo político ni el cinismo intelectual justifican semejante despropósito, cuando lo que se dice está en rotunda contradicción con lo que se hace. Pedro Sánchez no encarna un Gobierno socialdemócrata como Felipe González sino un Gobierno de Frente Popular. Socialistas y comunistas conviven en el Consejo de Ministros y gobiernan con el apoyo de la extrema izquierda podemita, las agrupaciones secesionistas vascas y catalanas y el partido filoetarra. De socialdemocracia, nada de nada.

Lo que ocurre es que Pedro Sánchez, certeramente aconsejado por Félix Bolaños, sabe que tiene las elecciones perdidas, que la mayoría de los españoles discrepan del totalitarismo comunista y que en Europa ocurre lo mismo. Los partidos socialistas europeos de relieve rechazan cualquier contaminación comunista. En contra de su propio Gobierno de Frente Popular, Pedro Sánchez empieza a tomar posiciones de cara a las elecciones generales, proclamando al PSOE socialdemócrata y agarrándose al clavo ardiendo de la imagen y el prestigio democrático de Felipe González.

A nadie extrañaría que unos meses antes de convocar a las urnas generales, el presidente del Gobierno se desprendiera de su socio podemita, rechazara públicamente las adherencias comunistas y manifestara una inquebrantable fe socialdemócrata, en el intento tardío de engañar una vez más a la opinión pública. Como eso es lo que le conviene a Pedro Sánchez para seguir calentando la silla curul de Moncloa, lo hará sin que se le altere un músculo del rostro, suponiendo, claro está, que le dejen hacerlo porque sus socios actuales no se chupan el dedo.

En su día Felipe González rechazó el marxismo y dimitió. Regresó después, limpio de polvo y paja, para convertirse en el gran hombre de Estado del siglo XX español. Pedro Sánchez ha manchado la limpieza democrática del PSOE con alianzas solo explicables por su deseo de instalarse en el poder y de permanecer en él a costa de herir la Constitución y devastar la imagen socialista que dejó Felipe González.