Política

Deroguemos

Del palacio de la Moncloa salió ayer una sábana blanca como epitafio de la noche de Halloween

El minué que ayer bailaron en Moncloa Sánchez, Calviño y Díaz no es más que quererse y matarse a la vez, y no estar loco, de forma elegante. El neobarroco político, dulce en metáforas, gongorino, y áspero, a lo Quevedo, en las odas respectivas al ojo del culo, quedó de nuevo como la moda de comunicación que trata de decir una cosa que significa la contraria. Se llegará a un acuerdo sobre la reforma del mercado del trabajo, lo que jamás caerá del título será el verbo derogar en todas sus conjugaciones. Deroguemos pues. No se admite cambiar, matizar, arreglar. Derogar es el superfragilístico que ha de pegar sí o sí los deshilachados de las coalición. Sánchez sabe que no puede, Díaz asume que derogar se queda grande para lo que ella ansía, pero los dos hallarán la fórmula mágica que los saque del frasco donde se esconden los genios. Mayores hazañas consiguió Houdini y ni siquiera era político. Una tarde con el mago pop y lo arregla en una tirada de cartas.

Del palacio de la Moncloa salió ayer una sábana blanca como epitafio de la noche de Halloween, una nota fantasma que por no asustar no hizo temblar ni a Garamendi que un día quedó prendido del blanco Yolanda hasta que descubrió que el liguero mágico era rojo. Rumian que entre el yolandismo y el sanchismo solo puede quedar uno, pero el que esto escribe, que tiene más de vaca que mira al tren que el analista al uso, cree que pueden quedar dos y hasta tres. Los que aspiran a líderes de la izquierda se multiplican como los gremlins cuando se mojaban o comían después de medianoche. La derecha, entretanto, se apunta al ayuno intermitente, que es dejar sin comer a Díaz Ayuso.

Reforma, lo que se dice reforma laboral habrá, un palaustre, un poco de cemento y a enfoscar un acuerdo chapucero a lo Pepe Gotera y Otilio. La mochila austriaca comprada en los chinos. Así todos ganan y perdemos los demás, que para eso estamos, para servir a la Patria y a la lista del paro.