Canela fina | Molina lanza a Skinner sobre Garzón

«Garzón y sus compañeros, según el exministro socialista, son expertos irresponsables y están de casualidad en sus puestos»

FOTO: A. Pérez Meca Europa Press

«Entre las contradicciones del ministro Garzón está la de ir contra los ganaderos cuando él quisiera ser un pastor de rebaño». El autor de esta ironía ácida es el poeta César Antonio Molina, que fue excelente ministro de Cultura con el PSOE y se ha convertido en uno de los articulistas más sagaces de cuantos publican hoy en la Prensa española.

El ministro Garzón es, según el socialista César Antonio Molina, hombre de «ideas estrambóticas y oprobio de la clase política». Pretende reproducir el «homo sovieticus». El colaborador de Pedro Sánchez se expresa como los alumnos de preuniversitario de hace 50 años, cuando lo hacían en los periódicos murales que se clavaban en las paredes de las Facultades.

Piensa el poeta Molina que Alberto Garzón es discípulo de Burrhus Frederic Skinner, cuya obra desconoce. El estadounidense Skinner está considerado como uno de los psicólogos más destacados del siglo XX y su obra «El análisis de la conducta» es de lectura imprescindible para los que estudian o se interesan por el vasto mundo de la filosofía.

Juzga César Antonio Molina, no sin razón, que en muy decisivos aspectos Skinner es políticamente un totalitario. En su obra «Walden Dos», escribe: «No me gusta el despotismo de la democracia». El ministro Garzón y sus compañeros, afirma César Antonio Molina, «tienen el conocimiento omitido, son expertos irresponsables y están de casualidad en sus puestos». Para ellos, como para Skinner, extrema derecha y extrema izquierda forman un tenue velo porque lo que defienden Garzón y sus cómplices se centra en una sociedad conductista que excluiría la acción política. En el mundo garzonita, «todas las emociones están desterradas, la libertad no existe porque es innecesaria y el genio creador queda marginado. Quien se desvía es simplemente reconducido a través de la reeducación».

Demoledora crítica la de César Antonio Molina, preocupado también ante el poder de las máquinas y sus cálculos matemáticos, ajenos ya a cualquier tipo de disputas políticas. «Walden Dos», como en su día «1984» de Orwell, defienden de forma diferente la sumisión feliz del individuo. Se trata, en definitiva, de utopías totalitarias, retratos del paraíso infernal.

Luis María Anson, de la Real Academia Española