Guerra en Ucrania

Qué..

Esta es la primera guerra convencional en que la posverdad dirige el teatro de operaciones.

Putin no tiene teléfono móvil. No lee la prensa internacional en una «tablet». Y dicen que este hombre –reliquia de otro tiempo–, no sabe ni apretar un botón. Si la información que maneja es interesada, falsa, filtrada por subordinados temerosos de ser envenenados…, ¿qué decisiones puede tomar basándose en embustes? Si no conoce otras comunicaciones que las que sus esbirros fabrican para halagarlo, ¿está al corriente de los miles de cadáveres de soldaditos adolescentes rusos condenados al matadero que ni siquiera han sido enterrados?, ¿de los incontables desaparecidos…? ¿No recibe cartas de madres rusas dolientes?, ¿o también las censuran sus sicarios acobardados? ¿Su nueva esposa gimnasta no le manda desde Suiza, como postales de souvenirs, fotos con el saldo congelado de las cuentas corrientes de sus testaferros? Parece que los miles de millones invertidos en hacer invencible al ejército ruso se han quedado en los bolsillos de los corruptos, dejando al ejército mal dotado, ineficiente, y al mando de muchos artífices del latrocinio. Sus subordinados, junto con él seguramente, no solo han saqueado los fondos del ejército, sino que ahora roban la información.

Así Putin, con todo su estilo KGB, puede no estar al tanto de la situación real de las fuerzas armadas rusas, ni de la guerra. Estará desconectado del mundo por voluntad propia, quizás para poder dar órdenes que, si fuese consciente del genocidio y la magnitud del crimen que suponen, a cualquier ser humano no perturbado le costaría darlas. Esta es la primera guerra convencional en que la posverdad dirige el teatro de operaciones. Y si vive ajeno a la realidad, porque así se lo piden su voluntad y sus sentidos, más o menos limitados o deteriorados, si se ha aislado en una burbuja de falsedad, de sueños imperiales, de alucinaciones paranoicas, si está siendo presa de su propio sistema de terror…, ¿qué podemos esperar del futuro? ¿Cómo avanzará esta guerra con el agresor rabioso, con ojos y oídos vendados? ¿Qué nos quedará, aparte de comprobar que el sueño de la KGB solo puede producir monstruos…?