La historieta de la inflación

Si el banco central actúa es solo para «frenar procesos inflacionarios», como si no fueran un producto suyo

Carlos Rodríguez Braun

La inflación fue presentada por «El País» en forma de una historieta, bajo el titular: «La inflación derrite nuestro dinero», y «amenaza con traer una recesión si obliga al BCE a subir los tipos de interés». Es la clave: la inflación puede obligar al BCE a hacer cosas, pero no tiene que ver con la anterior política monetaria expansiva. Y los banqueros centrales afrontan el dilema de dejar que la inflación siga, o, muy a su pesar, obligados, frenarla y provocar una recesión.

Le heroína de los dibujos es Christine Lagarde, que fue al Parlamento Europeo a contarles a los legisladores sus planes «para enfrentar un fenómeno que, para sorpresa de muchos, llevaba meses repitiéndose en los titulares». Ni una palabra, lógicamente, para los economistas que habían advertido de la inflación mucho antes.

La heroína proclama: «Nuestro objetivo es una inflación del 2 % en el medio plazo. Para lograrlo, actuaremos en el momento en que sea oportuno», porque la inflación es algo contra lo cual el BCE «actúa», pero que no provoca.

La historieta apunta que la inflación puede llevar «a los bancos centrales a cerrar de forma abrupta el grifo de la liquidez». El economista Paul de Grauwe sostiene que la pandemia impulsó la inflación porque contuvo la oferta y animó la demanda. Y leemos esto en la tierra donde unos sabios escolásticos advirtieron que la inflación era un fenómeno monetario ya en el siglo XVI.

Todo sigue la línea convencional. Los Estados intervienen con «estímulos» para «ayudar», etc., sin una palabra sobre sus costes. Si la inflación sube, el problema son las expectativas, no la política monetaria. Si el banco central actúa es solo para «frenar procesos inflacionarios», como si no fueran un producto suyo.

Lo notable es que el texto dice que los bancos centrales frenan la inflación «reduciendo la cantidad de dinero en la economía» y subiendo tipos, sin reparar en que, si eso es así, igual es porque la inflación se ha producido porque esos mismos bancos centrales aumentaron la cantidad de dinero y rebajaron los tipos de interés. Ni una palabra sobre eso, y sí sobre la bondadosa Lagarde, que no ha querido «poner en peligro la recuperación con una retirada brusca de liquidez».

Concluyó Adam Tooze: «en los razonamientos sobre inflación se ha colado mucha ideología». La suya, sin ir más lejos.