Política

Dilema

Tengamos en cuenta que (suelo insistir en ello) hoy día pocos saben qué es de verdad el fascismo

El gran problema del ex líder del PP, Pablo Casado –cuyo nombre ha desaparecido de forma tajante de la conversación pública, por cierto, un caso de cancelación de los más efectivos y fulminantes que se han visto últimamente–, la contrariedad y dilema que hereda el PP actual es: unirse con Vox para formar futuros gobiernos, o no hacerlo. El «ser o no ser» del PP continúa pivotando alrededor de Vox. Porque el PP europeo claramente rechaza cualquier alianza con Vox al que, veladamente o no, califica de ultraderecha xenófoba, homófoba y misógina. Que Vox sea amigo, aliado, de Le Pen, Salvini u Orban, desde luego no le reporta una gran reputación (de cara a sus adversarios, porque sus partidarios no son críticos en este sentido, sino incluso lo contrario). El durísimo ataque de Casado a Abascal en aquella moción de censura simbólica que presentó Vox, y que ya ha quedado en un pasado añejo que nadie recuerda, sí tenía una explicación que, entonces, los analistas no apuntaron: Casado quizás se vio obligado a desvincularse claramente de un Vox que sus homólogos «populares» europeos consideran más o menos fascista, y por tanto un apestado. Tengamos en cuenta que (suelo insistir en ello) hoy día pocos saben qué es de verdad el fascismo. Si bien, esta gran cuestión deberá enfrentarla el PP y afectará al futuro de España, porque incidirá en la posibilidad de que la derecha española establezca alianzas entre sí –al estilo de la izquierda–, o que no lo haga y se vea forzada a marcar distancias con Vox, lo que supondrá que ceda de nuevo la gobernabilidad de España al PSOE, o bien que se intente algo que nunca se ha experimentado antes por estos lares: una alianza entre los restos de quienes fueron protagonistas del bipartidismo en España –PSOE y PP–, lo que modificaría radicalmente (aunque no con el radicalismo al que estamos acostumbrados) la manera de hacer política en España y probablemente provocaría unos cambios tan fundamentales, sociales y económicos, que son imposibles de imaginar.