La mala es Ayuso

No solo ganan elecciones, sino que además lo hacen sin complejos, rechazando siempre la absurda superioridad moral e ideológica de la izquierda

Carlos Rodríguez Braun

La estrategia es tan antigua que tiene nombre en latín. Ante el revolcón recibido en Andalucía, la izquierda ha echado mano de la consigna divide et impera. Así, parece que no tuviera problemas con Moreno Bonilla, vamos, casi como si no les hubiera derrotado al sur de Despeñaperros. Aquí el problema de verdad, la mala de verdad, es Ayuso.

La plasmación del ardid en las portadas de «El País» fue entrañable, por lo obvio que resultó. Ejemplo: «El PP orilla la ‘vía Ayuso’ tras el triunfo de Moreno. La estrategia de moderación marca el camino a Núñez Feijóo». No faltaron las famosas «fuentes» que aseguraron: «el partido va a girar hacia el centro, los barones van a visualizar que hay otro camino posible frente al de Ayuso». Otro ejemplo: «Feijóo insta al PP a seguir una política de ‘centralidad’ y ‘moderación’. El mensaje marca distancias con la confrontación ideológica que representa Isabel Díaz Ayuso».

La maniobra consiste en transmitir la idea de que quien lo está pasando mal es la derecha, y quien traza los límites del campo es solo la izquierda. Naturalmente, es una izquierda que siempre está en condiciones de impartir lecciones. Concretamente, es ella la que estipula quién es moderado y quién no. En esa virtud taxonómica jamás la izquierda es presentada como extremista o radical: no habrá leído usted en «El País» que España tiene algún inconveniente con la radicalidad del Gobierno de Sánchez y sus socios, que no tienen pinta de moderados ni de centristas. No, aquí el asunto no pasa por Bildu sino por Ayuso.

¿Por qué elige la izquierda como diana a la presidenta madrileña? Porque sabe que en los partidos nunca hay uniformidad de pensamiento, pero sobre todo por el peligro que representa Ayuso, igual que antes lo representaba Esperanza Aguirre: no solo ganan elecciones, sino que además lo hacen sin complejos, rechazando siempre la absurda superioridad moral e ideológica de la izquierda. Eso duele.

De momento, la respuesta del líder popular es la correcta, como informó LA RAZÓN: «Alianza Feijóo-Moreno-Ayuso para no alentar diferencias ni rivalidades internas». Ese es el camino para sortear las trampas de la izquierda, que arreciarán en el futuro, y para no cometer el mismo error de Pablo Casado, que creyó que el enemigo principal a batir estaba dentro del partido, y no fuera.