Me(ri)tocracia

Desde que Errejón fanfarroneara con que en Podemos había tanto sexo como en Juego de tronos, muchos han intentado trazar las redes de apareamiento establecidas entre el suyo y otros partidos afines

Carla De La Lá

De la Isla de las tentaciones podemita se ha hablado, y esta semana, la meritocracia vuelve a la actualidad a través de Lilith Verstrynge, la nueva Secretaria de Estado que, para algunos, forma parte de las concubinas del presunto Califa.

No sé a ustedes, a mi me suena majadero y machista pensar en los términos en los que muchos neandertales se expresan: que si “de rodillas”, que si “hincando los codos”, todas expresiones grotescas e ideas sórdidas procedentes de cabezas primitivas, frustradas, resentidas e infelices. Recordemos que la realidad existe, pero no para el hombre, ni para la mujer. Nosotros, nos guste o no, tendemos a componer la historia proyectando lo que llevamos o traemos dentro. ¡Tengan cuidado con lo que dicen! ¡con lo que señalan! Cuando criticamos, construimos un retrato parcial del protagonista ausente, pero sobre todo de quiénes somos.

Pero volvamos, con amabilidad, consciencia y picardía a la endogamia zurdita, que haberla, hayla; porque, sépanlo, la mayoría de los actores de este vodevil político han estado relacionados íntimamente con uno o varios colegas y una considerable lista de parejas sentimentales de la banda, viven gracias a las designaciones “libres” de la formación.

Desde que Errejón fanfarroneara con que en Podemos había tanto sexo como en Juego de tronos, muchos han intentado trazar las redes de apareamiento establecidas entre el suyo y otros partidos afines. Analizando los documentos, al alcance de todos, no es difícil llegar a la conclusión de que cada cargo ha dormido de media con otros dos.

¿La razón de semejante follocracia? Veamos primero de lo que estamos hablando.

Tania Sánchez llegó a las filas de Podemos, en un polémico fichaje, para terminar sepultada tras una columna. También se habla de Jessica Albiach, de En Comú Podem, de Dina Bousselham cuyo móvil lleno de informaciones que Iglesias ocultó y destruyó continúa pitando… Como Lilith Verstrynge, de trayectoria parecida a la anterior. Ambas ascendidas, en cargo y sueldo

Precisamente ser “mujer de…” o “amante de” sin la preparación suficiente para el cargo son algunas de las críticas que recibe la “Minis” de Igualdad; de las que su marido la defiende enmendando, lleno su rostro de virtud, la plana feminista a todo quisqui. Sin embargo, el controvertido personaje, con agenda de macho alfa, tachaba en 2014 a Ana Botella de «mujer colocada…» y la denigraba en cualquier soporte mediático como una enchufada sin mimbres….

Por supuesto, en el Partido Popular, en el PSOE, ha habido y hay parejas, igual que en VOX, pero nada comparable a lo que ocurre en Podemos, ideología y cama como engrudo, enredos erótico-políticos donde hombres y mujeres (varias veces ha afirmado Iglesias que “los feministas follan mejor”) han medrado vía polvo, clarísimamente.

Irene Montero, mantuvo relaciones con Juanma del Olmo y Rafa Mayoral consecutivamente. Se habla también de Sergio Pascual, ya purgado ¡Quién sabe! Del Olmo (Jefe de comunicación de Podemos) hoy está con Isa Serra, portavoz en la Asamblea de Madrid (con la que ha sido padre). En cuanto a Mayoral, secretario de Sociedad Civil y Movimiento Popular, ahora está relacionado con Gara Santana, del “Minis” ( y presunta niñera a sueldo del partido). ¡Todo queda en casa!

También fue sonada la relación entre Rita Maestre y Errejón, antes de casarse (ella) con Manuel Guedán, editor y literato, de la cantera de Podemos. Errejón también estuvo con Clara Serra, que se enamoró después del asesor podemita Daniel Iraberri.

Lo curioso y reseñable, lo hilarante y divertido de este asunto, es que estos mártires y apóstoles del progreso, la igualdad, la justicia y el cambio, ellos que iban a acabar con las puertas giratorias y el nepotismo, se comportan como una banda de monos.

Y luego que ¡¡es todo tan binario y heteronormativo!!

Ione Belarra, como saben, fichó sin pudor a su pareja, Ignacio Eduardo Ramos Delgado, como asesor. Ada Colau, incorporó a la suya, Adrià Alemany, sin vergüenza, como responsable de relaciones institucionales.

Este modelo de noviazgos, pactos, ascensos y en algunos casos decapitaciones entre los miembros y las miembras moradas se replica en los segundos niveles del partido y en las distintas comunidades.

No es de extrañar. Son jóvenes y descreídos, y, mal que les pese, a pesar de su puritanismo recalcitrante y su religiosidad inquisitiva, liberales. Treintañeros, sexuales, sin nociones fijas o atemporales de lo que es el bien y el mal, donde el bien es lo que hago yo, y el mal lo que hacen los demás. Y eso se lo han creído con todo el cortejo hormonal y el adanismo cual cataplasma que conocemos ¿Les une su fanatismo brasas?

Bien mirado, no todos podríamos convivir o erotizarnos con la soba constante y desinhibida de semejantes pelmazos.