Japón

Dichosas reformas

«Un trabajador de las obras de conservación se estampa contra el retrete más antiguo de Japón»

Cualquiera que haya hecho reformas en su casa sabrá del estrés que supone tener a albañiles y jefes de obra por el salón dando martillazos. Además de todos los problemas que surgen con las bajantes, los rodapiés y la tarima flotante, siempre el presupuesto termina siendo más elevado que lo acordado. Tengo un amigo que no necesitó ayuda psicológica tras volver de la guerra de Ucrania, pero tuvo que ir a terapia por una ligera reforma en su piso.

Algo parecido a la angustia se ha apoderado de los guardianes del centenario templo de Tofukuji, en Kioto. En plenos trabajos de restauración, precisamente fue un empleado de la organización para la conservación de bienes culturales nipones quien, accidentalmente, estrelló su coche contra el templo. Para el horror de él y todos los amantes y protectores de este importante templo budista, el joven de 30 años chocó su vehículo, ni más ni menos, que contra el conocido «retrete más antiguo de Japón». El trabajador arrancó el coche y pisó el acelerador sin darse cuenta de que estaba en marcha atrás. Así, su vehículo gris salió disparado contra la también histórica puerta de madera, con más de 700 años, que protegía las letrinas.

Según informa la prensa local, a las 9:30 de la mañana del lunes, la Policía recibió una llamada avisando: «Me estrellé contra el edificio». Perplejos ante la magnitud del accidente, en el templo reconocen que los daños son reparables, aunque devolverlo a su estado original supondrá más tiempo de obras, andamios y trabajadores.

«Nos han dicho que va a requerir mucho trabajo de restauración», explicó un policía que acudió al lugar de los hechos al «Japan Times».

El diario «Asahi Shimbun» indica que este W.C. tan especial es apodado como «hyakusecchin», que traducido significa «retrete para 100 personas», pues cuentan que un centenar de aprendices de monjes lo usaban durante las estrictas disciplinas religiosas en el templo. Este baño comunal fue construido en la primera mitad del periodo Muromachi (1336-1573) y para los historiadores es todo un hito. Había aguantado desde entonces bien conservado y se usó perfectamente hasta el siglo XIX, hasta que llegaron las dichosas reformas.