A propósito de Harry (Kane)

La Razón
La RazónLa Razón

Empate a uno y los más destacados fueron Keylor Navas y Lloris, los porteros. El Madrid jugó descosido, que no es lo mismo que desatado, y disfrutó de ocasiones varias para ganar el partido; pero también pudo perder. Demasiadas concesiones. Zidane tiene que afinar el esquema defensivo. El Tottenham practicó el contragolpe con diligencia y cautela; subía sin desguarnecerse y no daba un balón por perdido. Pochettino le ha rescatado del patrón futbolístico inglés, el socorrido y aguerrido patadón y tente tieso con más «eggs» que cabeza, para acercarlo a la realeza europea. El punto en el Bernabéu es otra señal.

Daniel Levy preside el Tottenham, «el equipo de Harry Kane», que dijo Guardiola, reprendido por Mauricio Pochettino, molesto porque él ha hecho de los Spurs mucho más que un jugador de referencia. El gol en propia meta de Varane, la brega tenaz, el contragolpe y la recuperación de Fernando Llorente corroboran sus argumentos.

Del Tottenham salieron camino del Madrid, tras arduas, agotadoras e inciertas negociaciones, Modric y Bale. Si costó trabajo fichar al croata, con el galés la paciencia de Job quedó en anécdota. Mas si fuera cierto que no hay dos sin tres, el siguiente en el tablero de la tortura va a ser el ciudadano Kane, delantero centro, titular de la selección inglesa, 24 años, una carrera por delante, gancho del mercado anglosajón. Se desenvuelve dentro y fuera del área. El remate de cabeza del minuto 19, que Navas despejó acrobáticamente, fue un lujo. Y un aviso. Provocó el fallo de Varane que Cristiano enjugó al transformar el penalti. Hubo momentos en que el Madrid, mina de talento, adoleció de recursos. Y cuando se atasca hay que echarse a temblar, aunque convierta al portero contrario en héroe del partido.