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Aires de fronda

Se han atrofiado. Siempre los imaginé pegando la oreja al raíl, oteando el horizonte y husmeando el viento para saber cómo colocarse, pero últimamente da la impresión de que no se enteran.

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España se ha endurecido y sin embargo la inmensa mayoría de nuestros políticos siguen agarrándosela con papel de fumar, sin percibir que esta vez se los puede llevar la corriente. El catalizador fue Cataluña, cuando la sensación de estar siendo colectivamente menospreciados desató una fiebre de banderas rojigualdas, pero el cambio de tono afecta a muchos otros asuntos.

El más evidente es la prisión permanente revisable, un eufemismo para no hablar de cadena perpetua, que se ha vuelto enormemente popular como demuestran los millones de votos recogidos por el padre de Diana Quer.

Hace dos años escasos, cuando intentaron al alimón investir presidente al líder socialista, Albert Rivera firmó un acuerdo con Pedro Sánchez, que incluía la derogación de la medida aprobada un año antes por el PP.

Dentro de unos días, cuando se debata en el Congreso la propuesta del PNV de eliminarla del Código Penal y PSOE y Podemos voten a favor, Ciudadanos no sólo se opondrá sino que sugerirá endurecerla. Pues bienvenidos al club, porque la gente se ha hartado de pamplinas. Y no sólo con los delitos atroces y los criminales vesánicos. No hace mucho, en plena campaña de las autonómicas catalanas, el siempre imaginativo Miguel Iceta tuvo la ocurrencia de esbozar la posibilidad de indultar a Puigdemont, Junqueras y el resto de golpistas. Hoy, una vez comprobado que el 155 se puede aplicar y no estalla el planeta y que metes a los malos en la cárcel y allí se quedan, no creo que haya un dirigente español que ose siquiera murmurar la palabra indulto.

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Si las encuestas son una «fotografía instantánea», tenemos que concluir que en los últimos meses se ha producido un claro giro a la derecha de la sociedad española.

Y que igual que hubo en 2014 un «momento Podemos», fruto de la indignación con la crisis de amplios sectores sociales, tenemos ahora un «momento Ciudadanos». Veremos lo que dura, pero si se cumplen los pronósticos tenemos centro-derecha gobernando en España por lo menos hasta 2025.

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