Contra ¿Monago?

La moción de censura, como instrumento de presión, tiene unos riesgos que, por lo visto, Fernández Vara está dispuesto a asumir a pesar de que las matemáticas parlamentarias no le son favorables. El primero es el de mostrar las cartas de un programa electoral cuajado cuando todavía el PSOE está convaleciente de su derrota y perdura en el recuerdo de sus paisanos la causa que les llevó a ella, lo que hace complicado su credibilidad. El segundo riesgo, y más evidente, es perderla, lo que colocaría otra vez al candidato socialista en el día después de aquel 22 de mayo de 2011–aunque peor porque desde entonces dos de los diputados de su grupo lo han abandonado– borrando de un plumazo y a todos los efectos, cualquier fallo que Monago haya podido tener durante estos tres años. En ese caso, la dimisión sería el camino lógico y, teniendo en cuenta que ni IU ni los regionalistas parecen estar entusiasmados con la idea, también el más probable, aunque después de lo de Navarra tampoco nos vamos a sorprender si no ocurre. El porqué de asumir este riesgo sin tener aparentemente los apoyos necesarios es una incógnita que se puede interpretar o bien como un farol de los que se asumen sin red confiando en que a última hora aparezcan unos cuantos ángeles a recogerlo antes de hacerse trizas contra el suelo, o bien como un intento de forzar de nuevo a IU a retratarse con la esperanza de que si no apoyan el órdago, sus votantes le den la espalda y metan en la urna la papeleta de la rosa. Si esto es así, la moción de censura anunciada no sería tanto contra el actual presidente extremeño sino contra IU, que según los sondeos le está comiendo a bocados la merienda al PSOE, y la verdad es que todo huele a eso.