De islamofobia y censura

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

Entre las conductas más inquietantes en la actualidad destaca la censura ideológica. No son sólo aquellos expulsados de medios o editoriales por la sencilla razón de que no estaban dispuestos a doblegarse. Tampoco me refiero únicamente a la ideología de género que expulsa de las redes un documental extraordinario como «La píldora roja» o impone una ley que pena con multas, pérdida del puesto de trabajo o incluso cárcel si no hay sometimiento a la nueva inquisición. Además está la utilización de palabras-mordaza que silencia a todo disidente. Discútase la ideología de género y por muy razonables que sean los argumentos serán arrojados al vertedero bajo los gritos de homofobia o de machismo. Semejante conducta intolerante ha quedado de manifiesto en los últimos días utilizando ese término falaz y liberticida que es islamofobia. Su única finalidad es impedir la libertad de expresión y la supervivencia de la cultura occidental frente a amenazas como el terrorismo islámico. Se es islamófobo si uno habla de las ayudas para el alquiler de vivienda que se llevan mayoritariamente los inmigrantes musulmanes. Se es islamófobo si uno emite documentales en que se ve como los musulmanes asentados en nuestro territorio se expresan con desprecio e incluso odio hacia los cristianos españoles. Se es islamófobo si se muestra horror ante esa izquierda descerebrada que asalta obscenamente iglesias, pero que, a la vez, aúlla ante posibles pintadas en mezquitas. Se es islamófobo si se recuerda la tenaz Historia de unos españoles que combatieron durante ocho siglos para liberar su patria de la invasión islámica. Se es islamófobo si se relata la vida real de Mahoma que, por ejemplo, contrajo y consumó el matrimonio con una niña, según relatan las propias fuentes árabes, y que creó un cuerpo de asesinos encargado de acabar con la vida de los disidentes. Se es islamófobo si se recuerda que no hay una sola democracia en naciones mu-sulmanas y que los intentos al respecto fracasan de manera escandalosa. Se es islamófobo si se manifiesta horror ante una sura coránica donde se afirma que el testimonio judicial de una mujer vale la mitad que el de un hombre y que las hijas deben recibir una herencia que es la mitad que la de los hijos varones. En otras palabras, se es islamófobo por decir la verdad, un acto de gallardía penado con la censura y castigos peores.