El FMI pide perdón

El alborozo del pensamiento único no tuvo límites: el economista jefe del FMI pedía perdón sobre la austeridad. Era la bomba: el FMI, el paladín del liberalismo, se oponía a las políticas de ajuste fiscal y se arrepentía de haber propugnado la austeridad. Como siempre, era mentira, todo era mentira, de principio a fin. El FMI jamás ha tenido nada que ver con el liberalismo (véanse las críticas de Juan Rallo en Voz Pópuli: http://goo.gl/9rsXZ). Ha sido, desde su fundación hasta hoy, una entidad política y burocrática, nutrida de políticos y burócratas, cuyos jefes son políticos designados por políticos, todas las cuentas han sido pagadas siempre por los contribuyentes; contribuyentes que, por su parte, jamás han contado con la protección del FMI, que siempre ha recomendado subir los impuestos ante los déficits públicos. Para colmo, el informe en cuestión, un documento de trabajo firmado por Olivier Blanchard y Daniel Leigh, explícitamente dice que no se opone a los procesos de consolidación fiscal («Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers», págs. 6 y 20; http://goo.gl/wg7Ww). El informe de Blanchard y Leigh vendrá de perlas a los antiliberales de todos los partidos, y en particular, a los gobernantes, que podrán apoyarse en él para fingir que, por nuestro bien, ya no serán tan austeros, ya no bajarán mucho el gasto, que es precisamente lo que deben hacer y no hacen nunca (véase «Sordinas al ajuste predominante», http://goo.gl/5PJD4).