El romance familiar

Tienen Pujol y señora/ y sus hijos –son la tira–/ un meridiano concepto/ de lo que es una familia./

Jordi, el mayor, se ha ocupado/ de México y de Argentina;/ Josep guarda los dineros/ en las caribeñas islas;/ Oleguer saca de Andorra/ los euros que cobra Prisa/ para que a Juan Luis Cebrián/ no le recorten la prima/ de diez millones de euros/ que es una prima monísima./ Y Oriol, el heredero/ en cuestiones de política/ años lleva vigilado/ por nuestra lenta Justicia/ por imponer su influencia/ con rigor comisionista./ Cuatro son los hijos, cuatro,/ varones de esta familia/ que han demostrado con creces/ saber ganarse la vida./

Con admiración escribo,/ que no conozco la envidia/ ese mal que tanto abunda/ en la piel de toro herida./ De tener yo cuatro hijos/ como los de esa familia/ mi existir sería un masaje/ de permanentes caricias,/ un bamboleo de hamaca/ soñando plenas sonrisas/ mientras mi mano derecha/ me rascaba la barriga./ Pero no a todos les toca/ la agradable lotería/ de tener a cuatro linces/ en casa, de economía.

Nadie piense que Pujol/ de estas andanzas sabía./ El Muy Honorable bastantes/ preocupaciones tenía/ gobernando Cataluña/ con mano firme y precisa./ El cariño por los hijos/ a veces, nubla la vista,/ y el Muy Honorable Pujol/ la tuvo opaca y perdida/ mientras sus hijos varones/ con eficacia fenicia/ forjaban una fortuna/ de muy apreciables medidas/ y lejos de Cataluña/ graciosamente invertida./ La Mamá Marta –sospecho–/ que saber algo podría/ que una madre no permite/ que se le vayan las crías/ a los mares caribeños/ a México y Argentina/ e incluso a Andorra la Vieja/ tan amada y tan vecina/ sin obtener el permiso/ que toda madre administra.

Es la prensa de «Madrit»/ la culpable de la insidia/ de la injuria y la calumnia/ porque les tiene ojeriza./ En Barcelona, la prensa/ es mucho más comedida,/ si se trata de informar/ con la educación debida/ de los presuntos chanchullos/ de tan ilustre familia./ Es indignante que abunden/ tan falsarios periodistas/ en esa zona de África/ conocida por Castilla./ Que si Oleguer, Josep, Jordi,/ que si Oriol...¡Qué pesadilla!/ y todo por unos euros/traviesos que se desvían/ por motivos que se escapan/ a toda conciencia limpia./ En la familia se tiene/ esa conciencia, tranquila/ y hay que aplicar el refrán/ de inteligencia muy antigua:/ «El que afana no es culpable,/ culpable es quien lo averigua».

Por lo demás, todo bien./ Artur Mas está en Suiza,/ Durán volviendo de Chile/ de su histórica visita/ donde no le han recibido/ ni su tito ni su tita./ Junqueras, mira de lado/ y de ninguno se fía./ Ha recibido a Tardá/ en su preciosa oficina/ para agradecerle el gesto/ de su gesta vizcaína/ apoyando a los etarras/ y no al tostón de sus víctimas/ con La Bardem, con Toledo/ y demás personas limpias,/ aunque alguna fuera antaño/ el mayor de los franquistas./ El «Barça», fuera de chismes/ está arrasando en la Liga,/ Y Messi al fin, es bilingüe/ porque con gran maestría/ domina ya el catalán/ y traduce con pericia/ que el conejo es el «cunill»/ y la coneja, «cunilla».

Pero los Pujol están/ en la diana de la insidia./

Un catalán del Gobierno/ de España, Fernández Díaz/ quiere manchar el honor/ de la Honorable Familia./ Y qué quieren que yo haga/ y qué quieren que les diga.