El ruido y la música

La pura distorsión, la propaganda, la mentira y la demagogia finalmente terminan en el hoyo. Antes o después. Sus piernas son muy cortas y ésas son para el caso que nos ocupa las de Elena Valenciano. A una semana vista, los españoles siguen confiando mayoritariamente su voto al Partido Popular. Es lo que hay.

Y es lo que sigue habiendo superados los fuegos de artificio del debate en el que la candidata socialista intentó presentarse como una política resultona, pegada al interés general, atenta como nadie a las demandas de la calle.

¡Ná de ná! Los ciudadanos saben dónde está el ruido y dónde las nueces. Y el simple humo que el PSOE se ha fumado esta semana es muy complicado que termine por cortarle la respiración a quienes tenían las ideas claras.

Y ahí están los guarismos del sondeo que hoy publica LA RAZÓN. La apuesta primera de quienes entienden que las elecciones del 25-M son importantes o decisivas está con Cañete y con Rajoy. O sea, están con quienes ven en el número uno de la lista del Partido Popular a un político solvente y experimentado, frente al experimentalismo y las ocurrencias y la frivolidad de otros carteles.

Más allá de la tele, y de la metedura de pata de determinados gurús audiovisuales, el personal tiene los pies en el suelo. No quiere volver a la pesadilla de lo que significa el poder socialista. Todos lo hemos sufrido con pésimas consecuencias, algunas por desgracia irreparables. Y hay que seguir mirando al frente. ¡Ése es el futuro! ¡Ése es el realismo! ¡Ésa es la esperanza! Lejos del separatismo, de las barrabasadas antisistema.

Cerca de la fortaleza, la moderación, el patriotismo y el sentido común. ¿No?