En catalá si us plau

La Razón
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«...la major part dels castellans gosen dir públicament que aquesta nostra província no és Espanya i que per ço nosaltres no som verdaders espanyols: no mirant, los pecadors benaventurats, quan ignorants són i quan segos d’enveja i malícia van, que aquesta província no sols és Espanya, mas és la millor d’Espanya». Cristòfor Despuig fue uno de los mejores prosistas en lengua catalana en el siglo XVI, y dejó escrito este memorable resumen del sentimiento catalán, en «Los Coloquis de la insigne ciutat de Tortosa» del ya lejano 1547. El concepto «la mejor tierra de España» no es una frase supremacista de los catalanes en relación al resto de españoles; como si lo manifiestan los separatistas en su provocativo lema «Espanya ens roba» o en el famoso dicho atribuido a Francesc Pujols «Llegará un día en que los catalanes, por el simple hecho de serlo, iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado». Despuig pretendía resumir el dolor de muchos catalanes ante un muro de incomprensión tejida por años de recelo entre los pueblos hispanos, y que exige de forma provocativaa los hermanos castellanos el respeto a su catalanidad que es su forma de vivir su propia españolidad. Yo soy un español que tiene por lengua materna el catalán, y por ello reivindico con todas mis fuerzas que mi lengua española, el catalán, sea reconocida a todos los niveles por todos mis compatriotas. Actualmente el Estado ya está desarrollando una serie de acciones hacia las lenguas españolas, desconocidas por la mayoría de catalanes, como son la prestación de servicios en sus órganos periféricos en la lengua co-oficial, la traducción diaria del BOE a todas las lenguas españolas, la traducción de las páginas web de los ministerios a las cuatro lenguas principales, el uso de las lenguas co-oficiales en el Senado, el mantenimiento de un circuito de televisión y una emisora de radio en catalán, el Estado fomenta en el extranjero la oferta de cursos del Instituto Cervantes en catalán, vasco y gallego, se da un intenso apoyo a las industrias culturales en otras lenguas españolas a través de subvenciones, hay un reconocimiento de la excelencia de creadores españoles sin importar la lengua española en la que trabajen y hay un acuerdo con la UE para costear los servicios de traducción de las comunicaciones escritas en vasco, gallego y catalán de los usuarios con las instituciones europeas. El proceso separatista catalán se ha fundamentado en un relato torticero sobre nuestra historia reciente y en el uso de la lengua catalana con fines espúreos y secesionistas. Para ello debemos trabajar en la creación de un nuevo relato en Catalunya, y para ello es fundamental que la lengua catalana no sea el ariete separatista contra la unidad de España. Para conseguirlo debemos trabajar en varias líneas, destacando la consideración de las cuatro lenguas españolas principales como oficiales en los organismos estatales, la posibilidad de expresarse en las cuatro lenguas principales en el Congreso, rotular en las cuatro lenguas en los edificios estatales, el desarrollo de la oferta audiovisual pública en catalán, vasco y gallego, el uso normalizado de todas las lenguas oficiales de España en actos de Estado, y la tramitación por parte del Estado de modificar el Reglamento Lingüístico de la UE. El separatismo ha usado nuestro tesoro, la lengua, para romper España. No le demos nunca más esta oportunidad.