Europa inclusiva

La Razón
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Estoy muy emocionada por lo que viví en Bruselas y os lo tengo que contar. Además de cumplir el nuevo desafío de dar una conferencia en inglés, cuando es un idioma que siempre me costó (como a muchos españoles ya creciditos nos ocurre) fui parte de algo muy grande e importante para quienes tenemos alguna discapacidad, amamos el deporte y queremos contagiar esa pasión para mejorar la vida de las personas con capacidades diferentes. En Europa saben la importancia y la necesidad del deporte inclusivo que supone no hacer distinciones entre los alumnos, tengan o no discapacidad. Ante varios ministros de la Unión Europea, directores de deportes, miembros del Parlamento Europeo, representantes de la Comisión Europea, representantes del movimiento deportivo y asociaciones europeas que representan el deporte y la inclusión, tuve la oportunidad de contar la magia y la fuerza que nos transmite el deporte. Gracias a los avances en material avanzado, pero sobre todo al coraje y empeño de muchos, cada vez más personas pueden mejorar su calidad de vida haciendo deporte. Siempre menciono a la Fundación También porque es quien me despertó a esta saludable y adictiva afición, que además ayuda a liberar endorfinas: los neurotransmisores del placer y la felicidad, y en otros muchísimos aspectos. Emociones como la ansiedad, la rabia, la duda, el pánico... pueden mantenerse a raya si practicamos una actividad física diaria. Estar activo es fundamental para mantener un buen estado de ánimo y reducir el estrés. Además es el mejor antídoto contra la depresión. Luego el deporte que es tan determinante para todos, es especialmente vital cuando las condiciones no son las comunes y corrientes. También nos ayuda a poner de nuestra parte en lo que más nos preocupa: la salud. Y es que un estudio de la Organización Mundial de la Salud reveló que el nivel de satisfacción de las personas con su propia vida influye más sobre la salud que las emociones que experimentan en su día a día. El deporte justo nos aporta eso: satisfacción con nuestra propia vida.

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