Fin de raza

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En los primeros 17 años del siglo XXI, los cambios sociales que se han producido han sido tan espectaculares que serán, sin duda, estudiados en los próximos siglos. Siempre que este mundo siga girando, se producirá el fin de una época, el fin de una raza, desde lo más importante hasta las cosas cercanas, cotidianas. Leía el fin de semana dos buenísimos artículos sobre el cierre del Embassy de Madrid, bar ,restaurante, pastelería, un sitio emblemático de la capital, con tantos años como historias entre sus paredes. David Gistau, joven a punto de la madurez , confiesa en su artículo que nunca estuvo en ese glamouroso local, pero rinde homenaje a su historia, que abarca lo político, lo social, incluso lo pasional. Alfonso Ussía lo conocía como nadie. Además, él y sus libros son muy «embassy». Delicioso su artículo, como un emparedado o un té con tarta de limón y por qué no un inolvidable dry martini de la casa. Durante 14 años tuve despacho en la calle Serrano 27, a dos minutos de tan querido establecimiento, por lo que me convertí en un asiduo. Siempre te encontrabas amigos, señores elegantísimos, señoras deslumbrantes, algunas con cirugías arrolladoras, otras venidas a menos, con los restos del naufragio sobre su cuerpo y a la espera de que alguien la invitara. Si esto no ocurría, después de merendar sin reparar en gastos, le decía al maitre, «Pepito mañana te pago». Pepe, a punto de jubilación, la conocía de sus buenos años, por lo que la seguía tratando como siempre, aunque las cuentas no se liquidaran. Clase. Me he llenado de nostalgia al conocer el cierre de ese fastuoso refugio de pecadores en mis años de cliente. Han coincidido con días inolvidables que comenzaban con una copa en Embassy.