Fútbol, es lo que hay

Hasta el pasado 25 de octubre a la seis y cuatro minutos de la tarde –gol de Neymar–, la posibilidad de que Messi batiera el récord de Zarra en el Bernabéu desplazaba a lo que de verdad importa: el resultado. El morbo se había merendado la esencia del partido. Premiado por la paciencia, después habló el fútbol y una semana más tarde el equipo de Ancelotti viaja en globo y el de Luis Enrique se pierde en la espesura con la brújula escacharrada. El Barça más tradicional perdió con cierto estrépito ante el Madrid y el de las exigidas incorporaciones se estrelló contra el Celta y ha quedado turulato. Los argumentos para explicar el primer y doloroso trance no sirven para aclarar el segundo. Son contradictorios. Claudio Bravo, que parecía bendecido en la portería, ha recibido cuatro goles en dos encuentros. Fin de la mística.

Lo que ves es lo que hay. Las pulgas han hecho presa en el Bar-ça mientras el Madrid proporciona a quien quiera verlo con la mirada limpia y sin prejuicios un espectáculo que recuerda al resplandor azulgrana. Las vacilaciones de uno son las certezas del otro. Los fichajes del inédito Vermaelen, Mathieu, Rakitic o Luis Suárez están bajo sospecha, como al principio de temporada los traspasos de Di María y Xabi Alonso sembraron de dudas las incorporaciones de Kroos y James. Hay proyectos que parecen destinados al fracaso –cualquiera que pretenda repetir título a título la edad de oro con Guardiola– que con calma y entereza remontan el vuelo; y otros que, como las partidas de nacimiento, llevan la esquela incorporada. Si Luis Enrique era el entrenador ideal del Barcelona hasta la octava jornada, en la décima, sólo dos derrotas después –la segunda agravada por cuatro disparos al travesaño–, no puede ser repudiado.

El drama ha cambiado de escenario, es evidente; tan obvio como que hasta el minuto 93 de la final de Lisboa, Ancelotti estaba más fuera que dentro del Madrid. Sergio Ramos le brindó la oportunidad de demostrar esos conocimientos que a veces el azar oculta con la mejor plantilla que jamás ha tenido a sus órdenes. Fue cuestionado cuando perdió con el Atlético y con la Real Sociedad, como ahora lo es Luis Enrique, y como lo será Simeone si su equipo se desinfla. La memoria del fútbol es el presente.