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Ganar erróneamente

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08 de agosto de 2018. 05:08h

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Tomás Gómez 8/8/2018

En la Segunda Guerra Mundial se empezó a usar un nuevo tipo de armamento dañino y letal con lo que, en términos militares, se denominan “objetivos blandos”, se trataba de las bombas GP.

La munición era arrojada desde los aviones y tenía como misión facilitar el ataque de los ejércitos por tierra. El problema surgió cuando las aeronaves volaban tan bajo que el efecto expansivo de los misiles las alcanzaba a ellas mismas.

Para solucionarlo, la ingeniería militar diseñó los sistemas de retardo. El más sencillo consistía en un paracaídas que hacía que la bomba llegase a tierra lo suficientemente tarde como para que el piloto de la nave pudiese haberla sacado del radio de acción.

Las crisis económicas caen sobre las sociedades como misiles que siguen teniendo efectos durante bastante tiempo. La diferencia estriba en que, en ocasiones, los retardos hacen que las bombas terminen alcanzando a los aviones que los lanzaron en lugar de salvarlos.

El 15 M fue una bomba en el corazón de la izquierda a una semana de las elecciones municipales del año 2011. Lanzada con precisión milimétrica sobre el mejor escaparate de España, la Puerta del Sol, detonó las pocas posibilidades electorales de un PSOE machacado por el desempleo y sus propios errores políticos.

El resultado habla por si mismo, el Partido Popular arrasó en la mayoría de España y mermó a los socialistas en donde estos habían sido hegemónicos. Había nacido un movimiento de protesta y de rechazo, cuyo éxito consistía en haber encontrado el culpable perfecto de los problemas de la gente: la casta, representada por políticos y banqueros.

Podemos vio el hueco y se coló en las instituciones cuando percibió que la crisis económica se tornó en otra política. Sus líderes intentaron dar esperanza a los que estaban indignados y convocaron a la gente a “asaltar los cielos”.

El éxito del Sr. Iglesias fue que, a partir de un puñado de símbolos, construyó una organización y miles de adhesiones. Su fracaso es que ha destruido todo lo que levantó con la laminación interna, su chalet con plebiscito incluido y hasta con su propio escaño, que le convierte en uno más de la “casta”.

Afortunadamente, ya pasó el tiempo en el que los socialistas se veían a si mismos como un partido viejo y acomplejado al lado de las flamantes maneras populistas de los morados que hoy se antojan antiguas.

Con el nuevo ciclo económico y la crisis emocional de Podemos, puede que una parte de sus apoyos se dirijan hacia el PSOE y otra parte, hacia extremismos incluso de derecha tipo Le Pen. Al final, el retardo de la bomba la ha hecho detonar en la línea de flotación de los dirigentes podemistas.

Ciudadanos, nació y creció como un pez rémora adhiriéndose fuertemente al Partido Popular para engordar con su electorado. Pero, a la primera dificultad que se ha encontrado, el Sr. Rivera se ha venido abajo y podría terminar en el estómago de los populares.

Las condiciones son más que idóneas para que la falta de gobernabilidad que supuso la ruptura del bipartidismo clásico pase a formar parte de la historia. Todo va a depender de la inteligencia de los líderes del PP y del PSOE.

Hay una frase atribuida a Cicerón cuando realizaba una denuncia en el Senado romano que dice “Male parta, male diabunter”, que viene a decir que lo que ha sido mal ganado es erróneamente perdido”, de esta manera sentenció el famoso orador a sus enemigos.

Más de uno debería tomar nota porque no vale con llegar, sino como se llega porque a veces el retardo de las bombas es letal.

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