Iglesias y Blanco, las frases de la semana

L18 Resucitar

No, no soy irreverente, a lo sumo metafórico. Lázaro resucitó gracias a Jesucristo: «Levántate y anda, Lázaro». Y Lázaro resucitó.

–¿Leyenda bíblica o verdad?

–Soy cristiano. Un cristiano que cree en los misterios. ¿Qué es la vida? Un misterio. Místicos contra científicos, como el PP contra el PSOE o el Real Madrid contra el Barça: algo así.

Nadal es el Lázaro del tenis. Es más Lázaro que el bíblico Lázaro; Lázaro sólo resucitó una vez; Nadal, como aquella pila, resucita, resucita y resucita, y «gana, gana y gana, y vuelve a ganar» (Luis Aragonés).

He disfrutado como niño con móvil con plurales aplicaciones con su victoria en Montecarlo. Grande de España, como escribí aquí hace una semana, y brillante Toisón de Oro del tenis, a pesar de que la Casa Real (antes Juan Carlos y ahora Felipe VI) sigan ignorando a este «divino» Lázaro con más vidas deportivas que un gato y más resurrecciones que el bíblico Lázaro. Amén.

Lo sé: volverá a perder y volverá a resucitar.

M19 Bajas

Puyol y Xavi: ¡qué dos bajas tan importantes para el Barça! Puyol era el ángel de la guarda del área azulgrana. «Yo soy el área», que nunca dijo, pero podía haber dicho. Con él, Piqué era más Piqué de lo que es ahora. En cuanto a Xavi, otro as de oros que aún no ha sido sustituido.

–Cuestionable, por lo tanto, el dicho de que nadie es insustituible.

Declara Puyol: «Ni es normal ganar 39 partidos seguidos, ni es normal lo que le está sucediendo al Barça». En efecto, es muy del fútbol ser así. Hace una semanas, el Real Madrid era un muerto, mientras que el Barça era el Alejandro Magno de la Liga. Ya no. Ni está muerto el Real Madrid, ni el Barça es ya el Alejandro Magno del balón. ¿Acaso no?

J14 «Hat trick»

Mi «hat trick» de ayer: me teletragué, con regocijo, los tres partidos. El ser humano, gracias a las ciencias, que avanzan que es una barbaridad, además de cuerpo y alma, es móvil, televisión, ordenador y coche.

–Lo cual que no hacemos ejercicio físico, y eso es terrible para los huesos. «Hay que ver menos televisión y andar más», me reconviene el traumatólogo cada vez que lo visito.

Ni caso, claro. El ser humano es por naturaleza cabezón, tan indefectiblemente cabezón como «Don No», o sea Pedro Sánchez.

El Barcelona, cuando juega al fútbol, es inequívocamente el mejor. Es el Pau Casals del balón, qué bien lo toca. Pobre Deportivo.

El Real Madrid, con ZZ, ha mejorado considerablemente la calidad de su fútbol «asociación».

–Ahora exhibe menos individualismo, coinciden los analistas.

Si Florentino no se lo cepilla, Zidane puede –creo– hacer historia en el Real Madrid. Sabe hacer, y hace lo que hace porque sabe pensar y convivir con los egos y subegos.

Con Simeone, el Atlético nunca dejará de ser lo que es: un fortín poco menos que invulnerable. «Es que no deja jugar, no deja hacer, obstruye todas las vías», dice un jugador bilbaíno en la televisión.

Me entretuvo, y mucho, mi «telehat trick». Ojalá haya Liga hasta la última jornada.

V22 Frases

Las dos frases de la semana, para mí. Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español: «Ayudo al deporte todo lo que puedo, pero no soy político. La gestión corresponde a los políticos». Que Blanco ayuda, y mucho, es verdad: no para. El Consejo Superior de Deportes, la Moncloa del deporte, lo gobierna, como casi siempre, un político.

Gobernar es imaginar, crear, resolver. Juan Antonio Samaranch fue un gestor con talento, y el talento es pensar y «hacer cosas». ¿Qué ha hecho Miguel Cardenal por el deporte? Si hay que hacer caso a «la familia» del deporte, «poca cosa, casi nada». Ahí están Carolina Marín y Javier Fernández, dos campeones del mundo, que pueden hablar mucho al respecto. El deporte, pues, para quienes lo aman, no para políticos.

La otra frase la ha acuñado el epónimo Pablo Iglesias: «Hay algo ‘‘sexy’’ en Podemos». Cierto: la concupiscente hostilidad «al derecho a criticar». A Podemos lo que le pone es el «desfacedor derecho a decidir de los catalanes equivocados».

En el deporte hay también «demócratas» como Pablo Iglesias, esto es, tan «académicamente» alérgicos a las críticas como él.