La Copa del Rey

La Razón
La RazónLa Razón

En Francia no se dan los complejitos ni los miedos. Las leyes se cumplen y las normas se respetan. Disputaba la selección francesa de fútbol un partido internacional en el Parque de los Príncipes de París. Una parte del público, franceses de la inmigración colonial en su mayoría, silbó cuando fue interpretada «La Marsellesa». Cuando Sarkozy, también descendiente de emigrantes húngaros, alcanzó la Presidencia de la República, no toleró más insultos ni groserías al Himno Nacional de Francia. En la actualidad, si «La Marsellesa» es acompañada por abucheos el partido se suspende con anterioridad a su comienzo y queda pendiente de disputarse a puerta cerrada.

En España, las autoridades políticas son permisivas con el insulto a España y los españoles. Y la Real Federación Española de Fútbol está compuesta por dirigentes que se estercolan de miedo si se dan hechos inadmisibles. Ningún club está obligado a disputar el Campeonato de España, fundado por el Rey Alfonso XIII en 1903. Fue el Rey el donante del trofeo. «Campeonato de España. Copa de S.M. El Rey». En 1931, con el advenimiento de la muy fracasada Segunda República, se siguió jugando el Campeonato de España, Copa de S.E. El Presidente de la República. Recuperada la competición después de la terrible Guerra Civil, se mantuvo el Campeonato de España, Copa de S.E. El Generalísimo, y el primer año de reinado de S.M. El Rey Don Juan Carlos I, prosiguió la celebración del Campeonato de España, Copa de S.M. El Rey. Este año, el Campeonato de España –voluntario de inscripción–, Copa de S.M. El Rey tiene como donante del trofeo al Rey Felipe VI. Se disputará entre el Fútbol Club Barcelona y el Athletic de Bilbao y se pretende que se juegue en el Bernabéu o el Calderón. Ninguno de los clubes madrileños desea prestar sus estadios a la grosería con España, los españoles, su Himno y su Rey. Y hacen muy bien. Existe un cercano precedente con las aficiones de estos mismos equipos que humillaron con sus berridos y pitidos al Himno y al Rey. Un Himno que es de todos los españoles y un Rey que representa a toda la ciudadanía de España.

Tengo para mí que no es obligatoria la celebración de esa final en Madrid, Valencia, Sevilla o Zaragoza. Se puede sortear entre el «Camp Nou» y San Mamés, e incluso, entre Montjuich y Anoeta. Y tampoco es imprescindible la asistencia del Rey. Puede ser perfectamente co-presidida por los dos representantes oficiales del Rey de España en las autonomías a las que pertenecen los dos equipos contendientes. El representante del Rey en Cataluña es el Presidente de la Generalidad, y el representante del Rey en el País Vasco es el Presidente del Gobierno vasco. Ellos, como máximos representantes del Rey, y el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, serían los principales responsables del delito de vejación al Himno Nacional y al conjunto de los españoles.

Una parte de la afición del Athletic de Bilbao – la más activa ante el temor de la otra parte–, simpatiza con el separatismo. Y una mayoría de la afición del Barcelona abomina de España y de la Corona. Con independencia de esta singular propensión al desafecto hacia España, el F.C. Barcelona ha entregado toda la Historia y la grandeza deportiva y social de su club al movimiento separatista, cediéndole incluso el Estadio para culminar alguna de sus chorradas multitudinarias.

Sorteo. Que se celebre la final del campeonato de España en San Mamés, el «Camp Nou», Anoeta o Montjuich, aunque a los «periquitos» les hiera como al resto de los aficionados al fútbol del resto de España, la grosería programada y manipulada de las aficiones de los equipos contendientes. Y que el representante del Rey de la Autonomía cuyo equipo resulte perdedor entregue la Copa del Rey, Campeonato de España, al capitán del equipo vencedor, como detalle de cortesía.

Y así, ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Si odian a España, ¿para qué quieren ser campeones de España?