La hora de los sensatos

¿Hay alguien capaz de pegarse un tiro en la pierna y quedarse cojo y mutilado a sabiendas? Me parece que eso es lo que está haciendo el actual Gobierno de Cataluña, los partidos que lo apoyan y los ciudadanos partidarios de la independencia. Todo indica que sus sentimientos están muy por encima de lo que dicta la lógica y el sentido común, dicho sea con todos los respetos. Sólo voy a utilizar un argumento que han repetido hasta la saciedad desde Bruselas (el último en hacerlo ha sido Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo): en el mismo momento de producirse la independencia Cataluña quedaría fuera de la UE, el mercado al que van destinados la mayoría de sus mercancías; debería comenzar entonces un periodo de negociaciones, siempre y cuando todos los Estados miembros lo autorizasen; mientras tanto, sus exportaciones tendrían el tratamiento de las de un país tercero con sus aranceles y demás trabas. Una vez acabado este proceso, suponiendo que se iniciase, todos los miembros de la UE deberían ratificarlo por unanimidad. Entre unas cosas y otras pasarían unos cuantos años. ¿Podría aguantar la economía catalana las consecuencias? El resto de España también resultaría perjudicado, de eso no cabe duda, y recibiría otro tiro en el pie. Llegados a este punto sólo cabe esperar que los sensatos se hagan presentes y pongan un poco de cordura en todo este lío. Los empresarios, por ejemplo, que tienen intereses en Cataluña, pero también en el resto de España, no se han manifestado públicamente con claridad, salvo el presidente de Planeta y algún directivo de Freixenet. Ya es el momento de que lo hagan. Ha llegado la hora de los sensatos, si es que todavía quedan.