La mancha negra

Cuando está a punto de acabarse el curso de política agraria, hay varios asuntos de plena actualidad sobre los que Bruselas debería tomar una decisión más pronto que tarde. El primero afecta al sector de los cítricos, porque se han detectado ya cinco partidas de esta mercancía procedente de África del Sur afectadas por la enfermedad de la «mancha negra». De las cuatro interceptaciones que se han realizado, dos han tenido lugar en Holanda; una ha sido en Italia y la otra en España, en naranjas y limones. La citada enfermedad supone un riesgo muy grave para la citricultura comunitaria, ya que no existe aquí y podría provocar daños muy graves en los árboles. El año pasado ya se detectaron muchos casos en las importaciones procedentes de este país, sin que los de Bruselas adoptaran medidas hasta que ya había finalizado la campaña. El sector citrícola español no quiere que en la actual pase lo mismo y, con toda la razón del mundo, ha pedido a la UE que se ponga las pilas. Otro tanto han hecho desde el Ministerio de Agricultura. El otro problema afecta al sector de la fruta dulce de hueso, especialmente melocotones y nectarinas. Se ha registrado una caída de precios como consecuencia de la coincidencia de las producciones española, italiana y francesa, debido a circunstancias meteorológicas. Desde Bruselas no se han puesto en marcha medidas para hacer frente a esa perturbación grave del mercado. En España, se ha llegado a un principio de acuerdo para retirar 10.000 toneladas del mercado para distribuirlas a personas más necesitadas a través de ONG. Se trata de un «parche», que debe ser bienvenido, pero que no es la solución.