La mano de España

Poco a poco, da la impresión de que el presidente de Cataluña percibe más la imposibilidad de sacar adelante su pacto con los independentistas de ERC y, por tanto, su sueño secesionista. Demasiadas piedras en su camino. La primera, la buena disposición de Rajoy a dialogar de cualquier asunto que pueda beneficiar a Cataluña. Con una condición, la legalidad, la Constitución. Fuera de ella, imposible. La postura incomoda demasiado a Mas y, desde luego, a su padrino, Oriol Junqueras.

La segunda aparece en la misma CiU, donde Duran ha reiterado la inviabilidad sin acuerdo con el Estado, pensamiento que se ha ampliado a su propia organización, CDC, donde emergen más voces marcando como única vía la de la negociación con el Estado. Sólo el visto bueno del Estado, hoy por hoy harto improbable, podría favorecer una consulta.

Incluso su portavoz del Govern, Francesc Homs, jugaba ayer al galimatías expresando la conveniencia de una «propuesta de la política española», lo que evidencia debilidad de posturas anteriores, y, a la vez, reiterando el compromiso de la Generalitat con la consulta.

También el ex presidente de la Generalitat José Montilla advirtió a Mas de que se aseguraba el «no» del Estado si seguía empeñándose en fijar fecha y pregunta para el referéndum. En forma de goteo, pero sin pausa, saldrán más voces importantes catalanas discrepando de su viaje a ninguna parte.

A Mas no le queda otra que aceptar la mano de Rajoy y corregir el rumbo a pesar de la sensación de no poder dar un paso atrás en su acuerdo con ERC. Tampoco puede dar un paso adelante porque no hay más que precipicio. Lo escribía hace tiempo: cada día se parecía más a Ibarretxe. Así es la vida.