La pata coja

El PSOE necesita con urgencia que el PP designe ya a su cabeza de lista para las elecciones europeas. Así no puede seguir Elena Valenciano, sola, desorientada, predicando en el desierto a la pata coja, sin enemigo a las puertas y expuesta a todas las críticas, incluidas las de algunos de su propio partido que confían ciegamente en el batacazo y en jubilar a Rubalcaba. Sólo a una mente perversa y cercana se le ocurre la encerrona de Viladecans, donde la bandera nacional fue prohibida y obligó a Valenciano, para dimismular, a bailar como una «cheerleader» con la senyera y la europea. Qué papelón. En el mes largo que lleva de mítines y bolos electorales, la candidata socialista ya ha agotado todos sus recursos dialécticos, a saber: el PP quiere expropiar el útero de las mujeres y la derechona europea es lo peor, aunque gobierne en todos los estados de la Unión, salvo en un par de ellos o tres. Sólo pensar que el martilleo se prolongará de forma implacable hasta el 23 de mayo, último día de campaña, debería mover a compasión a Mariano Rajoy, persona de acrisoladas virtudes humanitarias, para poner fin a este sinvivir de que la Valenciano no tenga contrincante. Aunque sea un candidato provisional, alguien como González Pons o como Ana Mato, pero que haga las funciones de saco de los golpes. Porque no es lo mismo que sea hombre, al que tachar de machista, homófobo y antisocial, a que sea mujer, circunstancia de género que acotaría el abanico de insultos disponibles. En todo caso, urge la caridad de Rajoy. Si no lo quiere hacer por la señora Valenciano, que lo haga por los votantes, cuya perplejidad ante la campaña de la candidata socialista puede disparar la abstención por encima del 50%. Ya no hay nadie que aguante tres telediarios más una campaña electoral a la pata coja.