La sombra del Capitán Garfio

No es cuestión de leyes, sino de personas, como casi todo lo importante de la vida. La custodia compartida es un concepto que destila sentido común hasta que cae en manos inapropiadas, sean padres, jueces o políticos. Que un hijo pueda compartir su vida con su padre y su madre es algo que va más allá de la lógica y sin embargo algunos se empeñan en emborronarlo.

Dice el Tribunal Supremo (esta vez le ha dado por ahí como podía haberle dado por lo contrario, que ya conocemos los virajes de criterio de sus señorías) que la custodia compartida no debe ser excepcional y otorga al juez la facultad de decidir lo mejor para el menor. Que Dios nos pille confesados. No es bueno que la vida de las personas esté en manos de un juez porque ya sabemos que hay jueces muy buenos pero también muy malos, esos que, aún siendo personas como el común de los mortales, se consideran dioses con la capacidad de resolver guiados por sus filias y sus fobias. Y de muestra tenemos botones para llenar un camión.

Lo ideal sería que fueran los padres los que valorasen y no un juez, que, sentado en su poltrona y sin investigar ni ir más allá de lo que exponen los abogados de ambas partes, decide sobre la vida de una persona.

Lo siento, pero su señoría se me antoja como fiel reencarnación del Capitán Garfio dispuesto a ponérselo difícil a Peter Pan.

Para los niños, como para los adultos, el reino ideal no es el de la Ley, sino el del sentido común, y en eso ni jueces ni políticos andan muy duchos. Claro, que algunos padres...