Lo de volar

La Razón
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En el verano la gente coge aviones y, de paso, muestra al mundo cómo es: ciento y pico personas en un espacio estrecho dan para mucho. El avión tiene el don de cambiar la percepción del volumen de las cosas. ¿Se acuerdan Vds de «Sólo equipaje de mano» mientras pasaba un señor con un baulito con ruedas, un maletín de ordenador, una bolsa de las compras llena de sombrereras y, finalmente, la funda de un trombón? Individualmente, en efecto, todo cabe en los compartimentos que hay sobre los asientos, pero en conjunto abultan aproximadamente lo que un ford fiesta. El resto del pasaje disponía de un cofre chiquitito para todos pero, ay, había que atreverse a decirle algo al señor: el bufido hacía saltar las mascarillas anti-despresurización. Pero, ojo, las compañías se han puesto de acuerdo para que esto cambie y ahora solo te sale a cuenta volar si vas en pelotas. Como lleves una merendera lo pagas como el azafrán. Lo que no ha cambiado es que, en un avión al uso, entra el resto del pasaje, dejando claro de dónde viene. Los que vienen del monte van vestidos de aventurero, los que vienen de la playa traen tatuajes de pega y chanclas. Unos cuantos pasajeros, normalmente belgas, llevan sombrero de paja; da igual que vengan de Mazarrón o de Suecia, en ciertos países no hay vacaciones sin sombrero de paja. Empieza el vuelto tras el tai-chi explica-emergencias de las azafatas, la gente se calma y los niños gritan. Es aterrizar y la gente conecta el móvil,¿qué será tan urgente? Suenan los mensajes antes de tiempo, la azafata se irrita. Se levanta todo el mundo y se queda doblado bajo los cofres. Estos se abren, la gente saca sus maletas sin importarle dónde caen. Una anciana con aspecto angelical tira de un maletón y le dobla las cervicales a un señor de traje, un montañero saca su mochila hi-tech y de paso arruga todas las chaquetas de las filas 15 a 30. La gente sale con prisa y de perfil por el pasillito, tropezando con todo el mundo. Que vamos como si viniera Hulk, la madre que nos parió. La aviación, qué gran invento.